Preauditorias y auditorias
Para mejorar el rendimiento energético de un edificio es necesario conocer su situación actual. Así, para iniciar un proyecto de ahorro energético a través de una ESE, se suele partir de una auditoria más o menos rigurosa y disponer de una actualización constante del estado del arte de la tecnología. Los edificios son elementos vivos y la tecnología cambia rápidamente, por lo que de un año en otro cierta información puede quedarse obsoleta.
Para acometer un proyecto y poder garantizar una reducción del consumo, la ESE necesita contestar a las siguientes preguntas: ¿Cuál es la situación actual del centro de consumo?, ¿Por dónde empezar? y ¿Qué hacer y cómo hacerlo?
Para responder a ¿cuál es la situación actual? es imprescindible identificar la situación energética actual de inmueble, analizando:
- Consumos energéticos
- Tipología y estado de las instalaciones
- Planificación de reformas
* Preauditorias
La auditoria suele ir precedida del denominado “prediagnóstico” o “preauditoría” que supone la recopilación de la documentación e información disponible sobre los consumos energéticos, estudio de las instalaciones existentes y de las incidencias más importantes y análisis de la documentación anterior para emitir un informe inicial y propuestas preliminares sobre ahorro energético.
Más que por una necesidad metodológica, el prediagnóstico aparece más por un actual condicionante del mercado. El propietario del inmueble suele ver como una contradicción el que la ESE ofrezca correr con toda la inversión posterior y al mismo tiempo pretenda iniciar su actuación cobrando los servicios de la auditoria, que si bien serán probablemente de escasa significación frente a las inversiones a realizar, pueden representar, en términos absolutos, una cuantía elevada a los ojos del cliente. A su vez la ESE, hoy por hoy, no asume el riesgo de correr con el importe de la auditoria ante el temor de que el propietario, una vez realizada ésta, no se decida a continuar con el proceso.
El objetivo del prediagnóstico es:
- Determinar el orden de magnitud de los ahorros
- Relacionar cualitativamente las medidas a implementar y, a ser posible,
- Estimar la rentabilidad económica de tales medidas
Este prediagnóstico debe tener suficiente fiabilidad como para que la eventual auditoria posterior no lo desmienta y se ha de realizar en corto tiempo, con un costo asumible por el propietario del inmueble, por la ESE, o por ambos, según se acuerde.
El resultado de la preauditoria es determinante para que la actuación de la ESE continúe; si así ocurre, la ESE procede a fijar con el propietario los términos de su actuación y comienza con la fase de auditoria propiamente dicha.
La profundidad del análisis del prediagnóstico ha de ser suficiente como para que la posterior auditoría no revoque sus conclusiones, es decir, que sea ajustada pero a la vez fiable, por lo que se suele dotar a los prediagnósticos de una relación de Medidas de Ahorro de Energía, MAEs, cuantificadas y validadas previamente, que permitan una rápida y acertada evaluación del potencial de ahorro de cada una de esas medidas.
* La Auditoria Energética
La auditoria propiamente dicha supone el análisis y estudio pormenorizado de los diferentes tipos de energía e instalaciones (Eléctrica, Térmica, producción de A.C.S., etc), la medición de los diferentes consumos energéticos distribuidos por sectores y análisis de los mismos para, por último, emitir un informe final con propuestas sobre las posibles reformas en las instalaciones y medidas correctoras a tomar.
La Asociación Española de Normalización y Certificación, AENOR, ha publicado la Norma UNE 216501: 2009 de “Auditorías energéticas. Requisitos”, cuyo objetivo es garantizar la calidad de las auditorías energéticas como instrumento para facilitar la toma de decisiones de inversión en ahorro y eficiencia energética.
La auditoria, que comienza tras finalizar el prediagnóstico si es que lo ha habido, incluye diversas etapas:
1) Obtención de la estructura energética: La estructura energética, que no es sino caracterizar energéticamente un centro consumidor, tiene como objetivo conocer el estado energético del inmueble/ centro consumidor de energía, obteniendo información de:
- los tipos de energía empleada,
- el consumo de las mismas y
- su evolución histórica, así como
- los flujos energéticos (diagramas de Sankey, por ejemplo) de los diversos servicios (refrigeración, calefacción, agua caliente sanitaria, iluminación, etc.), subsistemas (producción de frio, de calor, transporte de fluidos, etc.), e incluso de equipos (plantas enfriadoras, generadores térmicos, etc.).
El alcance y extensión de la estructura energética es una cuestión a decidir en cada caso específico y resulta especialmente útil ya que no solo da a conocer la situación energética del inmueble, sino que establece una guía para identificar las potenciales medidas de ahorro de energía de mayor impacto.
La fiabilidad de esta caracterización de la estructura energética obtenida a nivel de instalaciones/servicios (calefacción, refrigeración, ventilación, iluminación, etc.) pasa por disponer de:
- una herramienta de análisis de las facturas energéticas
- una metodología para la segmentación de las facturas energéticas en los consumos asignables a cada servicio.
Si fuese preciso descender a nivel de estructura energética de subsistemas energéticos o equipos, es necesario acudir a la medición y registro de las variables determinantes del consumo energético, o bien a la simulación del edificio y de sus instalaciones para obtener la estructura energética, corrigiendo los consumos dados por las facturas con los resultados de la simulación.
2) Obtención de índices energéticos (Evaluación energética del inmueble): Para saber si el estado energético del inmueble, la estructura energética, es aceptable o no, es necesario obtener índices energéticos que comparen el edificio con alguna referencia. La referencia puede ser interna (el propio edificio) o bien externa (otro edificio). No existe una metodología de aceptación general y, a su vez, existen índices energéticos provenientes del proceso de certificación energética, por lo que el sector reclama un documento reconocido que permita una coherente evaluación energética de los edificios en todo el territorio nacional.
3) Identificación y propuesta de medidas de ahorro y eficiencia, MAEs: Las potenciales medidas de ahorro, MAEs, detectadas mediante el análisis de la estructura energética y/o a través de inspecciones y visitas al inmueble, precisan ser cuantificadas, como paso previo para determinar la viabilidad y rentabilidad financiera de las mismas. Para que las MAEs sean fiables se suelen emplear programas de simulación.
Fiabilidad y mercado de las auditorias: Con las actuales condiciones del mercado, tanto en el sector público como en el privado, la fiabilidad de las auditorias está en entredicho. En el sector público, para el Plan 330 AGE, la Administración adoptó la modalidad de “Diálogo competitivo”. Este sistema implica que los concurrentes, tras pasar la fase de solvencia técnica y económica, han de presentar una propuesta, técnica y económica, basada en una auditoria llevada a cabo por cada solicitante. El coste de esta auditoria suele ser mayor a la del proyecto debido a que la auditoria no solo tiene que evaluar el ahorro de energía que produciría cada medida de ahorro propuesta, sino que ha de cuantificar la inversión necesaria para ello, a fin de determinar la rentabilidad financiera de la misma. Además la inversión financiera que acompaña a cada medida implica no solo tiene en cuente la selección de los equipos activos sino también la evaluación de las obras civiles, mecánicas y eléctricas necesarias para el desmontaje de los existentes e instalación de los nuevos. Es decir, la auditoria, que constituye la base de la oferta, incluye al menos las ingenierías básicas de las soluciones energéticas propuestas. El concurrente no tiene más de un 33% de probabilidad de adjudicación, y en consecuencia el 66% del trabajo realizado, (el llevado a cabo por los no adjudicatarios) es totalmente inútil. Este sistema de contratación por “Diálogo competitivo” está, por tanto, constituyendo un dispendio de medios a nivel global y la asunción de un riesgo empresarial excesivo que se intenta disminuir reduciendo el alcance y profundidad de la auditoria y proyectos básicos. El sector viene reclamando eliminar este sistema (ya la Administración parece que está de acuerdo), que por otra parte está retrasando los objetivos de los Planes y articular otro procedimiento de contratación que favoreciera la fiabilidad de las auditorias, reduciendo el riesgo empresarial que corren actualmente las empresas de servicios energéticos, ESEs. Algunos sectores abogan porque IDAE esté presente en las mesas especiales y que se cree una Agencia Patrimonial del Estado con las competencias de gestión de los edificios públicos.
En el sector privado se va abriendo paso, aunque lentamente, la modalidad en la que la ESE ofrece a su potencial cliente una auditoria fiable cuyo coste quedaría incorporado a la inversión necesaria para acometer. Tras realizar la auditoria (que incluye la ingeniería básica de las medidas propuestas), la ESE hace una propuesta al cliente, la cual si es aceptada incluye el coste de la auditoria; únicamente en el caso de que el cliente potencial renuncie a la propuesta, tendría que hacerse cargo del coste de la auditoria.
En definitiva, el propio mercado, público y privado, tendrá que articular modalidades de contratación que, sin merma de los intereses legítimos de las partes, contribuya a que las auditorias puedan realizarse con la fiabilidad y alcance necesarios para el buen fin del proceso.
Soluciones y ejecución del proyecto. MAEs Una vez conocida la situación actual de un inmueble/ centro de consumo, es necesario priorizar las medidas de ahorro y eficiencia energética, MAEs, descartando las que son excluyentes o no tienen viabilidad económica en los plazos marcados.
¿Por dónde empezar? Por estimar el potencial de ahorro, lo que significa:
- Definir las medidas de eficiencia energética para alcanzar el potencial.
- Priorizar por mayor nivel de ahorro frente al nivel de inversión necesario
Una vez elegidas las MAEs y con los datos de priorización es necesario decidir: ¿Qué y cómo hacerlo? Para ello, será necesario:
- Establecer el plan de implantación de las medidas de eficiencia energética
- La elaboración de un plan de negocio que incluye la implantación de las medidas
Una vez redactado y aceptado por el cliente, se procede a la firma del Contrato de servicios energéticos, en el que, además de los términos generales del proyecto, incorpora los resultados de la auditoria, todo tipo de condiciones/ parámetros (técnicas, económicas, legales, de plazos,…) e incluso la forma en que se van a realizar la Medición y Verificación de los Ahorros.
A partir se ese momento procede la Implementación de las MAEs y la Puesta en Servicio y Operación, es decir a ejecutar el proyecto de servicios energéticos.
Gestión técnica y monitorización. M&V
Tanto durante la ejecución de una auditoria energética como en el proceso de control y mantenimiento en una labor diaria, son básicos el registro histórico de los parámetros que afectan al consumo y ver su evolución con el análisis. Del mismo modo, tan importante como el registro de los datos, es la elección de los parámetros a monitorizar. El hecho de conocer y relacionar estos valores les sirve a las empresas de servicios energéticos para comprobar de forma más precisa funcionamientos habituales, óptimos o atípicos.
Es preciso, en los servicios energéticos, el “comissioning” (monitorización + registro de mediciones) continuo.
* La monitorización y análisis en los servicios energéticos es importante, no sólo de cara a detectar oportunidades de ahorro, sino para seguir la evolución de la demanda y el consumo. El ahorro radica en conocer el histórico, evaluarlo y corregirlo. La utilización de sistemas de automatización y de regulación del edificio provoca en general una mejora de la eficiencia energética.
Los parámetros más habituales a medir son:
- El consumo de energía de una instalación para el seguimiento de su curva de demanda y la determinación de su ratio de control, normalmente kwh/m²
- El consumo global, y de los consumos de los principales usos internos. Análisis del perfil de demanda y cálculo de los diferentes ratios de control energético
- La energía y actuación sobre diferentes tipos de cargas, con la finalidad de realizar acciones de eficiencia energética. Este punto es importante, dado que una vez auditados los diferentes centros, permite asegurar un automatizado uso racional de la energía eléctrica.
* En la implantación del proyecto, unas de las medidas habituales y necesarias es la instalación de un Sistema de Gestión Técnica de Edificios, GTE centralizada, que permite supervisar y controlar todos los equipos consumidores de energía en los edificios (Calefacción, Climatización, iluminación, Grupos de frío…), de una manera integral, consiguiendo una disminución de la demanda de consumo energético, manteniendo e incluso aumentando el confort. Otra consecuencia de estos sistemas, es facilitar el mantenimiento y la optimización de recursos humanos en la explotación de las instalaciones, al tener toda la información necesaria en un solo punto, el cual suele ser un puesto informático.
Para el proceso de control de la energía y verificación, las empresas de servicios energéticos, para ganar competitividad y eficiencia, suelen utilizar potentes herramientas de software, generalmente flexible y abierto, con las que adquirir datos, evaluar y supervisar en continuo. Esto les permite, entre otras cosas:
- Fijar objetivos de ahorro
- Asignar costes
- Detectar factores inductores de variabilidad
- Medir subconsumos
- Fijar Alarmas
- Llevar a cabo simulación de tarifas
* Junto a los dispositivos de control de los edificios (domótica/ inmótica), el disponer de un Plan de Mantenimiento del edificio y de sus instalaciones es una de las mejores formas de conseguir ahorros de energía. El correcto mantenimiento de los equipos e instalaciones es fundamental para conseguir ahorros y mejoras en la eficiencia energética. Para evaluar el grado de cumplimiento de los objetivos y detectar las posibles desviaciones, se debe realizar un seguimiento periódico de los indicadores y las medidas implantadas.
Para implantar con garantías de éxito las medidas aprobadas, es necesario realizar un seguimiento, control y valoración adecuados de las mismas y de su proceso de implantación, así como de los resultados obtenidos. De esta manera el responsable del plan de mejora de la gestión energética podrá evaluar periódicamente el grado de consecución de los objetivos de reducción, los obstáculos que hayan podido surgir en el transcurso e identificar las posibles alternativas para solventar dichos obstáculos. Para ello deberá quedar bien definido en un Plan de Acción en el se refleje detalladamente la periodicidad con que se llevará a cabo el seguimiento. Se tendrá que realizar un control periódico de los consumos energéticos (por ejemplo, cada dos meses coincidiendo con los periodos de facturación de las empresas distribuidoras de energía).
* Medida y verificación, M&V: Finalmente, una vez implantadas las MAEs, bajo el supuesto de contratación (EPC), se hace crítica la evaluación fiable, objetiva e independiente de los ahorros energéticos generados por el proyecto. Es decir, se precisa un Plan de Medida y Verificación, donde se plasme la confirmación de los ahorros conseguidos por las mejoras de las medidas de eficiencia energética y por lo tanto el rendimiento real del proyecto:
- Realizar una medición y verificación de los principales parámetros energéticos de la instalación, evaluando los resultados y posibilidades de optimización
- Definición de cuadro de mando de gestión energética para dar soporte a la toma de decisiones
El primer problema con el que se encuentra una ESE es el de medir el consumo actual y como comparar el consumo tras las implantaciones de las MAEs. Las MAEs, generalmente, afectan sólo a una parte del consumo del centro de consumo y en la mayoría de los casos no se dispone de contadores parciales de energía.
Las ESEs se suelen encontrar por tanto, con que no se puede cuantificar el ahorro de una MAE, por ejemplo de iluminación, de manera precisa porque sólo hay un contador de energía eléctrica y, adicionalmente a la iluminación, también contabiliza los kwh consumidos por los sistemas de climatización (con gran estacionalidad). Así un mes de agosto de un año con una temperatura media del mes de 32ºC frente a un mes de agosto de otro año con una temperatura media del mes de 33ºC falsea los resultados del ahorro producido por la MAE de iluminación.
Para poder minimizar estos impactos y que la medida sea lo más precisa posible es imprescindible la implementación de un protocolo de medida y verificación que recoja los parámetros básicos de la medición y como minimizar las interferencias en las medidas del resto de la instalación. Evidentemente, siempre que se pueda y sea técnico y económicamente viable, es muy recomendable la instalación de medidores parciales de energía.