La eurorregión Euroace (Alentejo, Centro de Portugal y Extremadura) avanza en la adaptación de sus centros educativos al cambio climático con el inicio del proyecto BioScool, una iniciativa enmarcada en el programa Interreg Poctep que tiene como objetivo mejorar el confort térmico y la eficiencia energética de estos espacios mediante soluciones innovadoras y sostenibles.

El proyecto cuenta con un consorcio de nueve socios liderado por INTROMAC, en el que participan la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional, el Centro Tecnológico da Cerâmica e do Vidro (Portugal), Fundecyt-PCTEX: Parque Científico y Tecnológico de Extremadura, Federación Regional de la Pequeña y Mediana Empresa de la Construcción de Extremadura (Pymecon), Diputación de Badajoz, la Comunidade Intermunicipal do Alentejo Central (CIMAC) y los municipios lusos de Portalegre y Coimbra.
Eficiencia energética y confort térmico en centros educativos
El proyecto ‘Fomento de soluciones bioclimáticas para alcanzar niveles de confort adaptativo y free cooling en edificios’ (BioScool) arrancó la semana pasada con una reunión inicial en Mérida, presidida por la Junta de Extremadura, con la asistencia de investigadores de los centros tecnológicos extremeños y portugueses, representantes de administraciones públicas y representantes de la Federación Regional de la Pequeña y Mediana Empresa de la Construcción (Pymecom).
BioScool surge para dar respuesta a tres cuestiones fundamentales en la región y en los centros educativos: la eficiencia energética, la climatización y el tejido empresarial, y sobre todo, de manera más concreta, el sector de la construcción.
El objetivo es implementar soluciones basadas en la naturaleza, soluciones bioclimáticas y soluciones basadas en materiales de cambio de fase, centradas sobre todo en sistemas pasivos que aportan refrescamiento a los centros educativos.
La monitorización y sensorización de los centros escolares a ambos lados de la frontera será una de las piezas centrales del proyecto. A ello se sumará la participación activa de la comunidad educativa, con el fin de conocer las condiciones reales de uso de los espacios y validar las soluciones planteadas.