La Fundación Renovables y el Instituto Meridiano han publicado un informe que cifra en hasta 1.700 millones de euros el ahorro que España podría lograr en un año si acelerase la electrificación al ritmo de Noruega en vehículos eléctricos y bombas de calor. La estimación equivale a algo más del 5% de las importaciones de combustibles fósiles y se plantea en un contexto de guerra e incertidumbre geopolítica.

El documento sostiene que España, además de mantener el despliegue de energías renovables, podría reforzar su soberanía energética si avanzara en la electrificación de los usos finales al nivel de los países europeos más adelantados. Según el análisis, esa combinación permitiría reducir costes, mejorar la estabilidad del suministro y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
La publicación sitúa sus cálculos en el escenario abierto por el cierre del estrecho de Ormuz a raíz de la guerra de Irán, paralizado desde hace más de 100 días. La Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) ha descrito esta situación como la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero y advierte de un shock que podría superar en alcance a las crisis de los años 70.
Electrificación, importaciones fósiles y ahorro económico
El informe combina el análisis político del Instituto Meridiano con la aportación técnica de Fundación Renovables y cuestiona que la Unión Europea mantenga ayudas a los combustibles fósiles para transporte, calefacción e industria por 88.000 millones de euros anuales. Esa cantidad, según el documento, permitiría instalar más de 10,2 millones de bombas de calor o 2,5 millones de coches eléctricos cada año.
Las subvenciones a los combustibles fósiles aumentaron de forma notable en 2022, tras la invasión rusa de Ucrania, y continuaron en niveles elevados durante los años siguientes. En ese marco, el informe defiende una agenda de implantación acelerada de renovables y electrificación como vía para reducir la exposición energética de un continente con escasos recursos fósiles y objetivos climáticos vigentes.
El análisis identifica tres grandes focos de consumo en el sistema energético español. La movilidad representa alrededor del 43% de la energía final y el 33% de las emisiones totales del país. El consumo energético doméstico, que incluye calefacción, electrodomésticos y cocinas, supone un 30% de la energía final. La industria concentra el 27% restante y genera el 18% de las emisiones.
Vehículos eléctricos, bombas de calor y baterías
Sobre esa base, el informe calcula que si España igualara durante un año el ritmo de Noruega, con casi el 100% de las nuevas ventas de vehículos eléctricos y 820.000 bombas de calor instaladas, el ahorro inmediato superaría el 5% de las importaciones fósiles. En términos económicos, el recorte se situaría entre 1.300 y 1.700 millones de euros.
El potencial sería mayor en un escenario de electrificación completa del transporte por carretera. En ese caso, la reducción de las importaciones de petróleo y gas alcanzaría el 36%, con un ahorro estimado de 16.400 millones de euros al año.
El almacenamiento con baterías aparece también como una palanca para disminuir el uso de combustibles fósiles en el sistema eléctrico. El informe señala que Alemania e Italia lideran este ámbito en Europa, con 6,6 GWh y 4,9 GWh instalados en 2025, respectivamente. Si España alcanzara esos niveles de capacidad, podría eliminar entre un 5% y un 10% de la electricidad generada con gas cada día.
El documento incorpora además una guía breve orientada a facilitar la electrificación de los consumos ciudadanos. Entre otras herramientas, figura un comparador sobre los beneficios del coche eléctrico, información en tiempo real de los puntos de recarga para vehículos eléctricos en España y un buscador de bonificaciones fiscales para instalaciones de autoconsumo fotovoltaico.