Los datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) indican que el 23,9% de la población de la Unión Europea vivía en 2025 en una vivienda en la que se habían realizado mejoras de eficiencia energética durante los cinco años anteriores. El indicador mide la extensión de las renovaciones residenciales orientadas a mejorar el comportamiento energético de los hogares y permite comparar la situación entre países y grupos sociales.

El indicador sobre viviendas con mejoras de eficiencia energética en los últimos cinco años refleja las reformas que afectan a las condiciones térmicas del inmueble. Incluye actuaciones destinadas a elevar el rendimiento energético de la vivienda mediante intervenciones en la envolvente o en los sistemas de climatización.
Entre las medidas consideradas figuran la mejora del aislamiento térmico en muros exteriores, cubiertas o suelos; la sustitución de ventanas de vidrio simple por unidades de doble o triple acristalamiento; y la instalación de sistemas de calefacción más eficientes.
Brecha social en las mejoras de eficiencia energética residencial
Las diferencias por Estados miembros son amplias. Países Bajos registró la mayor proporción de población residente en viviendas con mejoras recientes, con un 60,5%. A continuación se situaron Dinamarca, con un 34%, y Francia y Eslovenia, ambas con un 33,3%. En el extremo opuesto, las cuotas más bajas correspondieron a Italia, con un 2,6%, Malta, con un 7,8%, y Grecia, con un 9,5%.
Los datos reflejan que el acceso a viviendas con actuaciones recientes de eficiencia energética fue menor entre las personas en riesgo de pobreza o exclusión social. En este grupo, el 17,4% declaró vivir en una vivienda mejorada energéticamente en los últimos cinco años, frente al 25,6% de la población que no se encontraba en esa situación.
La diferencia entre ambos colectivos fue especialmente elevada en Países Bajos. Allí, el 45,3% de las personas en riesgo de pobreza o exclusión social residía en viviendas con mejoras de eficiencia energética, frente al 63,3% entre quienes no estaban en riesgo. También se observaron brechas destacadas en Chipre, con un 16,7% frente a un 30,3%, y en Dinamarca, con un 22,9% frente a un 36,4%.
Estos datos muestran que la mejora del parque residencial no se distribuye de forma homogénea entre la población europea. Aunque algunos países presentan niveles elevados de renovación energética en las viviendas, los hogares vinculados a situaciones de vulnerabilidad social registran, en general, porcentajes inferiores.