Un grupo de investigadores de la Universidad de Málaga (UMA) está trabajando en el desarrollo de e-Hawk, una aplicación informática orientada a vigilar el mercado eléctrico y detectar posibles manipulaciones de precios por parte de productores de energía. La herramienta, presentada como pionera a escala internacional, busca facilitar la supervisión del cumplimiento de las reglas del mercado y ayudar a identificar ofertas anómalas.

El proyecto, que recibió el pasado verano una ayuda Proof of Concept del Consejo Europeo de Investigación, desarrolla una herramienta que puede contribuir a detectar fraude eléctrico y a reunir evidencias que permitan acreditarlo. La ayuda asciende a 150.000 euros y financia durante dieciocho meses el desarrollo del proyecto e-Hawk: Electriciy market Hawkeye, impulsado por investigadores del grupo OASYS de la Universidad de Málaga.
La aplicación está prevista para junio del próximo año. Una vez operativa, permitirá monitorizar el funcionamiento de los mercados eléctricos y analizar si las ofertas de los productores presentan patrones inusuales o alejados del comportamiento esperado para una hora y un día concretos.
Supervisión del mercado eléctrico y detección de anomalías
El objetivo de e-Hawk no es solo señalar posibles conductas irregulares, sino advertir de cualquier comportamiento que pueda tener impacto en los precios. Cuando el sistema identifique una oferta anómala, generará una alerta para que pueda analizarse si existe una explicación justificada o si se trata de una posible estrategia de alteración artificial del mercado.
Morales subraya que una anomalía no implica necesariamente una conducta fraudulenta. El encarecimiento de los combustibles por un conflicto bélico, por ejemplo, puede elevar los costes de provisión y trasladarse al precio de la electricidad. Sin embargo, también puede darse el caso de una compañía que ejerza poder de mercado con el fin de incrementar artificialmente los precios.
La herramienta se aplicará al análisis de distintas distorsiones, incluidas las derivadas de fallos en la red eléctrica o de subidas extraordinarias en los combustibles fósiles, como las asociadas en el texto original a la guerra de Irán. La finalidad es distinguir entre causas accidentales, externas o estratégicas cuando se produzcan alteraciones relevantes en el mercado.
Inteligencia artificial interpretable y datos públicos
e-Hawk se basa en estadística, matemáticas, inteligencia artificial y gestión de datos. La aplicación pretende automatizar la detección de comportamientos anómalos mediante una inteligencia artificial aplicada a la regulación y supervisión del mercado eléctrico.
El enfoque del equipo es que esa inteligencia artificial sea interpretable, explicable y transparente. Además de detectar la distorsión, la aplicación deberá ayudar a identificar su origen, ya sea una estrategia de manipulación de precios de algún productor o un evento accidental, como una incidencia en la red.
Entre las características previstas, la herramienta funcionará en línea y de forma automática, se apoyará exclusivamente en datos, utilizará información de acceso público y estará diseñada para ser eficiente desde el punto de vista computacional. También incorporará capacidad de aprendizaje para explicar el contexto en el que resulta más probable que aparezca una distorsión.
Uno de los investigadores recuerda que el sector eléctrico español presenta una estructura oligopolística y que algunas compañías, por su tamaño, pueden llegar a ejercer poder de mercado y distorsionar los precios. En esos casos, organismos como la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y los operadores de mercado pueden abrir expedientes y sancionar a las empresas responsables.
Antes de llegar a una sanción, los reguladores deben detectar las estrategias fraudulentas y recopilar pruebas suficientes para justificar la incoación del expediente. El equipo de la UMA plantea e-Hawk como una herramienta científica de apoyo a esos procedimientos, que pueden implicar sanciones de millones de euros.