El sistema público de salud del País Vasco, Osakidetza, ha culminado los trabajos de renovación y mejora de la infraestructura energética en el Centro de Salud de Zaballa, en Barakaldo, una intervención que ha dotado al edificio de la OSI-Barakaldo-Sestao con el certificado de eficiencia energética de nivel A. La actuación, con una inversión cercana a los 500.000 euros, se ha basado en la sustitución de la antigua caldera de gas por una caldera de biomasa y en la optimización de varias instalaciones del ambulatorio.

La intervención permite reducir el consumo energético del centro sanitario y disminuir sus emisiones de dióxido de carbono. El proyecto se enmarca en las actuaciones de Osakidetza orientadas a cumplir criterios de sostenibilidad energética en sus centros, con medidas dirigidas a rebajar la demanda energética y aumentar la producción renovable. Este proyecto corporativo persigue autoabastecer, parcialmente, la demanda de energía eléctrica de los centros y reducir las emisiones de CO₂.
Biomasa y optimización energética en el Centro de Salud de Zaballa
El proyecto ha centrado su actuación principal en la sustitución del antiguo sistema de caldera de gas por una caldera de biomasa. Este sistema emplea materia orgánica en forma de pellets en lugar de combustibles fósiles, lo que permite operar con un balance neutro de emisiones de CO₂. Ese balance neutro se basa en que la combustión del pellet libera la misma cantidad de carbono que la planta absorbió durante su crecimiento. De este modo, la instalación no incorpora CO₂ nuevo a la atmósfera, frente al impacto asociado al uso de combustibles fósiles.
Además de la nueva caldera, Osakidetza ha actuado sobre otros elementos del edificio para consolidar la mejora energética. Entre las medidas ejecutadas figuran la mejora del sistema de producción de agua caliente sanitaria, la incorporación de equipos de bombeo más eficientes y la implantación de sistemas de control y monitorización del consumo.
La combinación de estas actuaciones ha permitido optimizar el funcionamiento energético del Centro de Salud de Zaballa y reducir de forma significativa las emisiones de dióxido de carbono del edificio a la atmósfera. Como resultado, el ambulatorio ha alcanzado la calificación energética A, considerada la más exigente.