Un nuevo estudio del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea presenta el primer mapa global de las áreas donde los edificios antiguos y menos compactos pueden registrar una mayor demanda energética para garantizar el confort térmico. El estudio estima que 48 millones de personas viven actualmente en áreas vulnerables, una cifra que podría duplicarse o triplicarse de aquí a 2100 por el desplazamiento del riesgo climático hacia las regiones más cálidas y con menor capacidad económica.

El análisis, publicado en Nature’s Scientific Reports, aborda cómo millones de personas residen en inmuebles que no fueron diseñados para las condiciones climáticas actuales y que se enfrentan a temperaturas cada vez más elevadas. La demanda energética aumenta tanto para calefactar como para refrigerar espacios interiores cuando las temperaturas exteriores alcanzan niveles peligrosos.
Vulnerabilidad climática de los edificios y demanda energética
El JRC introduce una medida simplificada de vulnerabilidad de climatización para facilitar comparaciones globales. El modelo combina principalmente la antigüedad de los edificios, su forma y datos climáticos relevantes, aunque los autores señalan que la orientación, los materiales de construcción, el clima local y la eficiencia de los sistemas de calefacción y refrigeración también influyen de forma significativa.
La cartografía se ha aplicado a más de 2.000 millones de edificios en todo el mundo. Con este enfoque, los investigadores identifican dónde la demanda energética para mantener condiciones térmicas seguras y confortables puede situarse por encima de la media y dónde podrían ser necesarias renovaciones urgentes para reducir el consumo.
La compacidad del edificio es un factor central. Un inmueble menos compacto expone más superficie al exterior en relación con su volumen acondicionado, lo que favorece la pérdida de calor en invierno y la entrada de calor en verano. Esta condición dificulta mantener una temperatura interior estable y aumenta las necesidades de climatización.
Edificios más antiguos en Europa
El estudio indica que el 43% de los edificios del mundo se construyó antes de 1980, cuando los estándares de eficiencia energética eran escasos o inexistentes en muchos países. Aunque las edificaciones tradicionales pueden haber empleado materiales de calidad, la eficiencia energética no empezó a incorporarse de forma generalizada como requisito para la nueva construcción hasta finales del siglo XX.
Los edificios compactos predominan en centros urbanos densos de Corea del Sur, el Golfo Pérsico, Japón y partes de Europa y Estados Unidos. En cambio, las construcciones menos compactas y de baja altura son más frecuentes en África subsahariana, Asia meridional, América Latina y Oriente Medio, donde la urbanización rápida y poco planificada ha derivado a menudo en menor eficiencia energética.
La diferencia entre ciudad y medio rural es marcada. En los centros urbanos, más del 90% de las superficies construidas son compactas, mientras que en áreas rurales de baja densidad esa proporción baja al 10%. La vulnerabilidad térmica actual se concentra especialmente en asentamientos rurales dispersos y de baja altura situados en climas fríos, aunque el cambio climático y los menores estándares energéticos están trasladando esa presión hacia países de renta baja en climas cálidos.
Renta nacional, rehabilitación y nuevas exigencias constructivas
La capacidad de respuesta depende en gran medida del nivel de renta de cada país. Según el estudio, solo alrededor del 25% de los países de renta baja han establecido requisitos mínimos de eficiencia energética para edificios nuevos y rehabilitados, frente a cerca del 50% de los países de renta media-alta y alta. Además, sus edificios tienden a ser menos compactos, de menor altura y más ligeros, lo que incrementa su exposición al cambio climático.
Las previsiones apuntan a que los países de renta baja y media, excluida China, registrarán un aumento cercano al 30% de la demanda energética durante la próxima década. Aproximadamente tres cuartas partes de ese crecimiento procederían de la quema de combustibles fósiles.
El JRC plantea respuestas diferenciadas según el contexto. En países de renta alta, donde abundan edificios antiguos y compactos, la mejora de la ventilación natural y las rehabilitaciones selectivas de ventanas y aislamiento térmico pueden reducir la demanda energética sin intervenciones estructurales complejas. En áreas rurales, las prioridades identificadas son el aislamiento y la generación solar.
En regiones de renta baja con urbanización acelerada, el estudio sitúa el foco en la nueva edificación. Los estándares mínimos de compacidad, las construcciones con mayor masa térmica y el diseño de ventilación pasiva figuran entre las medidas para contener el aumento de la demanda de refrigeración asociada al aire acondicionado.
Datos de Copernicus y escenarios de resiliencia climática
Las estimaciones se basan en datos de la Global Human Settlement Layer (GHSL) del JRC, componente del Copernicus Emergency Management Service (CEMS). Los investigadores combinaron imágenes por satélite y censos nacionales para crear mallas de densidad de población y clasificar asentamientos como ciudades, localidades o regiones rurales.
El JRC también desarrolló proyecciones de urbanización futura mediante la metodología Degree of Urbanisation, que modela qué áreas tienen más probabilidades de atraer nuevos residentes a partir de tendencias históricas, distancia a otros asentamientos, carreteras, servicios y otras características. Un estudio posterior centrado en Europa analizará más variables para aportar información más detallada sobre la vulnerabilidad climática de los edificios.
La Comisión Europea prevé proponer un Marco Integrado para la Resiliencia Climática Europea y la Gestión de Riesgos con el objetivo de apoyar a los Estados miembros en la prevención y preparación frente a los impactos crecientes del cambio climático. Las actuaciones de adaptación se apoyarán también en escenarios comunes de referencia de temperatura y en herramientas digitales como el visor y navegador climático europeo.