Un documento del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea presenta la nueva categorización de acciones del Pacto de los Alcaldes en la plataforma MyCovenant, lanzada en septiembre de 2026. Su objetivo es orientar a los firmantes en el reporte de medidas clave o KTM, áreas de intervención, mitigación, adaptación y pobreza energética, reforzando la coherencia con el inventario de emisiones de referencia.

La guía complementa los documentos de reporte de MyCovenant y el documento 4 de la Guía SECAP de 2025 sobre planificación de acciones de mitigación, adaptación y pobreza energética. El cambio busca simplificar el sistema sin perder solidez científica, mejorar la calidad de los datos y facilitar el aprendizaje entre municipios.
Medidas clave para clasificar la acción climática
La principal novedad es el uso de las medidas clave como punto de entrada común para los tres pilares del Pacto de los Alcaldes. Estas medidas describen cómo se ejecuta una acción, desde infraestructuras físicas hasta campañas de sensibilización, instrumentos financieros o reformas de gobernanza. La plataforma permite asignar hasta dos KTM por acción; si una intervención combina más enfoques, debe elegirse el más representativo como clasificación principal.
El marco distingue seis tipos de medidas. Las físicas no basadas en la naturaleza incluyen obras e infraestructuras, como rehabilitación energética de edificios, redes de calor o transporte público eficiente. Las físicas basadas en la naturaleza abarcan soluciones verdes o azules, como reforestación, humedales, cubiertas verdes o arbolado urbano, siempre que aporten beneficios ambientales, sociales y económicos y apoyen la biodiversidad.
Las opciones tecnológicas y digitales cubren redes inteligentes, sistemas de gestión energética, sensores, alerta temprana o plataformas de apoyo a hogares vulnerables. Las medidas económicas y financieras incluyen subsidios, bonos verdes, impuestos al carbono, seguros climáticos, tarifas sociales o ayudas a la eficiencia. Las de gobernanza se refieren a normas, códigos, estrategias y acuerdos institucionales. Por último, las de conocimiento y cambio de comportamiento agrupan formación, auditorías, certificados, campañas y producción de evidencia.
Áreas de intervención en mitigación e inventario de emisiones
Para el pilar de mitigación, el documento revisa las áreas de intervención con el fin de alinearlas mejor con el inventario de emisiones de referencia. Los firmantes deben seleccionar el sector donde se calculan las reducciones de gases de efecto invernadero y pueden elegir hasta dos áreas de intervención por acción.
Los sectores incluyen edificios residenciales, municipales y terciarios; industria excluyendo IPPU; transporte; residuos no energéticos; producción local de electricidad; producción local de calor y frío; otros usos energéticos, incluidos agricultura y pesca; y emisiones no energéticas, como AFOLU e IPPU. En edificios, las áreas se centran en eficiencia de la envolvente, eficiencia de sistemas e iluminación, y renovables para calefacción y agua caliente. El informe recuerda que iluminación, electrodomésticos y agua caliente representan el 30% del uso energético en edificios, según la Agencia Internacional de la Energía.
En transporte se diferencian vehículos limpios o eficientes, transporte público y compartido, y caminar o ir en bicicleta. En electricidad local se reportan renovables, otras fuentes, distribución y almacenamiento. Una regla clave es que la generación fotovoltaica, incluso instalada en tejados o en sistemas agrivoltaicos, debe notificarse como producción local de electricidad, porque afecta al factor local de emisión eléctrica.
Recomendaciones para acciones complejas y transversales
La guía dedica una parte práctica a resolver dudas habituales. La cogeneración debe clasificarse según predomine la electricidad o el calor; si ambos pesan por igual, puede dividirse en subacciones. La valorización energética de residuos se reporta en electricidad local o calor y frío local, mientras que la recuperación de calor residual se asigna a calor y frío local como generación renovable, salvo que produzca electricidad.
Los certificados de eficiencia energética y auditorías se consideran medidas de conocimiento y cambio de comportamiento, aunque pueden combinarse con medidas físicas si incluyen obras posteriores. Los autobuses eléctricos pueden registrarse en transporte como vehículos limpios y transporte público. La micromovilidad se clasifica según el objetivo principal: reducir el uso del coche, promover movilidad compartida o impulsar desplazamientos activos.
El documento recomienda distinguir cuidadosamente entre descarbonización de procesos industriales, que corresponde a IPPU, y mejora energética de edificios o maquinaria industrial, que pertenece al sector industria. Las acciones de agua potable orientadas a eficiencia energética se ubican en otros usos energéticos, mientras que las relacionadas con sequía también pueden reportarse en adaptación. La maquinaria agrícola y los edificios agrarios se registran como agricultura energética; las emisiones de metano del ganado o de fertilizantes se tratan como no energéticas.
La conclusión central es que el nuevo marco permite describir mejor la diversidad de acciones climáticas locales y vincularlas con los impactos esperados. Para reportar con precisión, los municipios deben identificar el objetivo principal, escoger el sector y área adecuados y dividir las acciones integradas cuando sea necesario. Así se evita la simplificación excesiva y se mejora la comparabilidad de los planes locales de clima y energía.