La rehabilitación energética de los edificios y la reducción de la pobreza energética requieren mejorar la aplicación de las políticas europeas en los Estados miembros. Un informe del proyecto europeo ComActivate plantea 15 recomendaciones para superar las dificultades que impiden trasladar los objetivos de eficiencia energética a actuaciones concretas, especialmente en los edificios residenciales plurifamiliares y los hogares vulnerables. Entre las propuestas figuran una mejor identificación de los inmuebles prioritarios, la integración de distintas medidas de eficiencia energética y el establecimiento de mecanismos de financiación estables.

El informe, elaborado por el Buildings Performance Institute Europe (BPIE) en el marco de ComActivate, analiza los avances y las dificultades de Bulgaria, Hungría y Lituania para aplicar las políticas comunitarias de rehabilitación, descarbonización y lucha contra la pobreza energética.
El estudio identifica cuatro ámbitos de actuación: la definición de los colectivos y edificios prioritarios, la participación de los agentes afectados, el diseño y la ejecución de las medidas de rehabilitación y los instrumentos de financiación y apoyo. Aunque el análisis se basa en tres países, sus recomendaciones se dirigen a los responsables de las políticas nacionales de los distintos Estados miembros.
Identificación de edificios y hogares prioritarios
Una de las principales dificultades detectadas es la falta de criterios operativos que permitan identificar a los hogares en situación de pobreza energética y los edificios con peor comportamiento energético. Según el informe, incorporar estos conceptos a las estrategias nacionales no garantiza que las ayudas lleguen a quienes más las necesitan.
Por ello, ComActivate propone establecer definiciones que sirvan directamente para determinar el acceso a subvenciones, asistencia técnica y programas de rehabilitación. También recomienda combinar información social y energética para elaborar mapas de prioridades que permitan localizar los edificios donde coinciden una baja eficiencia energética y situaciones de vulnerabilidad.
El documento presta especial atención a los edificios residenciales plurifamiliares, donde las decisiones colectivas, la diversidad de ingresos de los propietarios y la fragmentación de la propiedad pueden dificultar las intervenciones. Para abordar estas barreras, plantea reconocerlos como una categoría específica dentro de los planes nacionales de rehabilitación y los programas de apoyo.
Rehabilitación energética y soluciones a escala de barrio
El informe recomienda que las actuaciones en edificios plurifamiliares no se limiten a medidas aisladas, como la mejora del aislamiento de las fachadas. En su lugar, propone itinerarios de rehabilitación que combinen mejoras de la envolvente, descarbonización de la calefacción y la refrigeración, integración de energías renovables y medidas de suficiencia energética.
Asimismo, defiende que los programas de rehabilitación incorporen actuaciones a escala de barrio o distrito. Este enfoque permitiría coordinar las intervenciones en edificios con la planificación municipal de los sistemas de climatización, el aprovechamiento de energías renovables y las iniciativas de energía compartida.
Otro elemento es el refuerzo de las ventanillas únicas de rehabilitación energética. ComActivate propone que funcionen como estructuras locales permanentes, con personal y recursos suficientes para acompañar a los hogares durante el proceso. Su función debería ir más allá de proporcionar información e incluir asesoramiento técnico, financiero y administrativo, así como la coordinación con administraciones, entidades financieras y servicios sociales.
El estudio también considera necesario incorporar a los residentes a la elaboración de las políticas desde sus primeras fases. Para ello, propone consultas y mecanismos de participación en comunidades de propietarios, barrios y municipios, con especial atención a los hogares vulnerables y los inquilinos.
Financiación adaptada a los hogares vulnerables
La financiación constituye otro de los obstáculos identificados. El informe advierte de que las convocatorias discontinuas, los requisitos complejos y la necesidad de aportar fondos propios pueden limitar el acceso a la rehabilitación, incluso cuando existen programas públicos de ayudas.
Entre las recomendaciones figura establecer porcentajes de subvención diferenciados según la situación económica de los hogares, la eficiencia energética del edificio y el alcance de la intervención. Para los hogares con menores ingresos o en situación de pobreza energética, el documento propone niveles de ayuda especialmente elevados, que podrían cubrir la totalidad de los costes subvencionables.
En los edificios plurifamiliares con propietarios de distinta capacidad económica, plantea combinar ayudas individuales y financiación colectiva para evitar que la imposibilidad de contribuir de algunos residentes paralice las obras. También recomienda desarrollar programas plurianuales que aporten previsibilidad a administraciones, comunidades de propietarios, empresas rehabilitadoras y entidades financieras.
Diferencias en la aplicación de las políticas europeas
El análisis de Bulgaria, Hungría y Lituania muestra distintos grados de desarrollo de los instrumentos de apoyo a la eficiencia energética. En Bulgaria, el informe identifica avances normativos, pero también dificultades para convertir la protección de los hogares vulnerables en programas de rehabilitación con financiación y mecanismos de ejecución suficientes.
En Hungría, el documento examina las barreras que afectan a la rehabilitación de edificios plurifamiliares y a la coordinación de las medidas de eficiencia energética y apoyo social. En Lituania, destaca una estructura de apoyo más desarrollada para la modernización de estos edificios, aunque señala dificultades relacionadas con el ritmo de ejecución y las diferencias de capacidad entre municipios.
Las conclusiones no constituyen una evaluación de la situación española. No obstante, las recomendaciones están planteadas para los Estados miembros de la UE y se centran en cuestiones de aplicación práctica, como la selección de edificios, la asistencia a los hogares, la coordinación local y la continuidad de las ayudas.
El informe subraya que cumplir los objetivos de rehabilitación energética no depende únicamente de establecer metas y aprobar programas. También requiere disponer de datos adecuados, estructuras locales de apoyo y mecanismos financieros capaces de facilitar las actuaciones en los edificios y hogares con mayores dificultades de acceso.