El Servicio Navarro de Salud pone en marcha un plan de ahorro y eficiencia energética con el objetivo de ahorrar 1,4 millones de euros anuales.

El Gobierno de Navarra ha autorizado la puesta en marcha de un Plan de Ahorro y Eficiencia Energética en los centros sanitarios del Servicio Navarro de Salud (SNS), una estrategia que incluye 35 medidas a corto, medio y largo plazo agrupadas en cuatro bloques: optimización de las tarifas; medidas de ahorro energético; mejora de las instalaciones; y sensibilización de empleados y usuarios.

El SNS destinará de su presupuesto ordinario en torno a 3,5 millones de euros en los próximos tres años para reducir en un 20% el consumo energético, lo que conllevará un ahorro de más de 1.400.000 euros anuales, sobre una factura de 7 millones de euros, manteniendo el mismo nivel de confort y seguridad.

Según ha explicado la consejera de Salud, Marta Vera, en rueda de prensa, Navarra es una de las primeras comunidades que aprueba un documento estratégico de eficiencia energética para centros sanitarios de todos los ámbitos asistenciales – Atención Primaria, Salud Mental y Asistencia Especializada-.

El Plan persigue fomentar un consumo eficiente de la energía, avanzar en la gestión inteligente y eficiente de las infraestructuras de producción y transformación y, mediante la rehabilitación, mejorar el aislamiento de los edificios públicos.

Medidas a corto y medio plazo

Un grupo de trabajo, integrado por responsables de mantenimiento y un gestor energético del SNS, impulsa ya las ocho medidas a corto plazo previstas, actuaciones sencillas que pueden ser abordadas por las unidades de mantenimiento y cuyo coste se amortiza en el propio ejercicio (3% de ahorro, en torno a 210.000 euros anuales).

Así, tras estudiar los consumos de los centros, se ha iniciado la revisión de la contratación energética de los centros – por ejemplo, con los primeros ajustes de las potencias contratadas se han ahorrado 33.000 euros- y se están alcanzando acuerdos marco con operadoras de electricidad, gas natural y gasóleo C.

Para optimizar las instalaciones existentes (lámparas, aparatos de aire, etc), se están implantado sistemas que permitan reducir los consumos en horas de menor uso o según la demanda: alumbrado exterior en función del horario; renovación de aires en zonas quirúrgicas; etc. Igualmente, el grupo de trabajo avanzará en las próximas semanas en la normalización de las temperaturas de confort, conforme al Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios, que establece que en verano oscilarán entre los 23 y 25 grados y en invierno, de 20 a 23. Asimismo, la norma UNE 100713 de Instalaciones de Acondicionamiento de Aire en Hospitales establece una temperatura en hospitales de 24 a 26 grados.

El grupo de trabajo definirá la temperatura adecuada para cada área de trabajo, en función de los usos y ocupación (áreas comunes, presencia de enfermos, etc). Mediante la zonificación de la climatización, el uso de sistemas de medición y control de temperatura en cada zona, regulación de las velocidades de los ventiladores o regulación de las bombas de agua se pueden obtener ahorros de energía del 20-30%. Una variación de 1 grado genera un ahorro entre un 6% y un 10% en climatización. Además, tendrá en cuenta que diferencias de 10-12 grados con la temperatura exterior son perjudiciales para la salud.

Otra de las medidas previstas es la realización de una campaña de concienciación medioambiental de empleados y usuarios, para la interiorización de pequeños gestos que favorecen el ahorro en climatización, iluminación y agua: apagado de lunes innecesarias, regulación de temperatura en el puesto de trabajo, apagado de aparatos en horas sin uso, etc.

 
 
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