Motores Eficientes de ABB

Los motores eléctricos para aplicaciones industriales representan aproximadamente el 60% y el 65% del consumo de electricidad industrial. La utilización eficiente de la electricidad aumentando la eficiencia de los motores es el núcleo de su constante optimización. También se consigue un importante ahorro de energía utilizando sistemas de accionamiento de velocidad variable; en la actualidad se emplea esta tecnología nada menos que en el 30–40% de todos los motores nuevos instalados. El uso sostenible y la inversión también demandan a los motores mayor fiabilidad y una vida útil más prolongada. La afinada estructura del rotor de los motores de reluctancia sincrónicos de ABB elimina las perdidas en la jaula del rotor y de este modo aumentan la eficiencia y compacidad. La posibilidad de conseguir unos niveles normales de potencia manteniéndose en la clase A de aumento de la temperatura (60 K) mejora la vida útil del aislamiento del motor y prolonga la vida de los cojinetes o los intervalos entre engrases.

La mayoría de las aplicaciones industriales tienen en común la necesidad de que el motor sea lo más eficiente posible y tenga una vida útil lo más larga posible sin aumentar al mismo tiempo las exigencias de mantenimiento o las averías. Los motores de reluctancia sincrónicos de ABB son más pequeños, lo que ayuda a los fabricantes de máquinas a diseñar equipos más pequeños, ligeros y eficientes. Además, la posibilidad de funcionar a gran velocidad ayuda a eliminar elementos mecánicos de transmisión tales como las cajas de engranajes. En última instancia, esto permite integrar el motor y los equipos que constituyen la carga, una demanda cada vez más frecuente.

Para responder a la necesidad de un motor más eficiente, más pequeño, con una vida útil más prolongada y con pocas exigencias de mantenimiento con un tipo de motor nuevo y también perfectamente adaptado al empleo de accionamientos de velocidad variable (VSD), ABB se replanteó todas las opciones tecnológicas desde una postura radical. La puesta en marcha de un motor VSD es muy diferente de la de una conexión de línea directa. Estos y otros cambios en las condiciones de contorno ponen de relieve las posibilidades de simplificar el diseño del motor y de mejorar su eficiencia. Un método bien conocido es utilizar motores síncronos (MS). Un MS con un rotor de 4 polos que trabaja a 50 Hz gira en sincronismo con la alimentación eléctrica exactamente a 1.500 rpm. En cambio, un motor de inducción equivalente presenta perdidas por resbalamiento y solo gira a 1.475 rpm en un ejemplo seleccionado de 30 kW. En los modernos motores de inducción con la jaula del rotor en cortocircuito, las pérdidas asociadas con el rotor ascienden al 20-35% de las pérdidas totales del motor. La rotación síncrona elimina la mayor parte de estas pérdidas asociadas.

La eliminación de estas pérdidas de resbalamiento lleva a un aumento de la eficiencia de aproximadamente el 0,6% (motor de 220 kW) al 8% (3 kW), y a un aumento del 20% al 40% en la densidad de potencia y par para la misma clase de temperatura del aislamiento. Hay distintos tipos de motores síncronos: devanado de campo con excitadores sin escobillas, de imán permanente, o basados en el principio de la reluctancia magnética (a menudo denominados motores de reluctancia síncronos o MR sinc). El rotor de un MR sinc no tiene ni jaula en cortocircuito como el de inducción, ni imanes permanentes, ni devanados de excitación de campo. En lugar de ello, utiliza el principio magnético de la reluctancia.

El motor de reluctancia síncrono

La reluctancia magnética es el equivalente magnético de la resistencia de los circuitos eléctricos. El rotor presenta una dirección de resistencia magnética mínima (d) y una dirección perpendicular (q) con una reluctancia magnética alta o un buen “aislamiento” magnético . El par se produce cuando el rotor intenta alinear la dirección de conducción magnética con el campo del estator. La fuerza del par producido es directamente proporcional al índice de saliencia, es decir, a la relación de inductancias entre las dos direcciones magnéticas del rotor.

 

La invención del concepto del motor de reluctancia síncrono se remonta a 1923. Sin embargo, este tipo de motor no se adoptó industrialmente, sobre todo por su incapacidad de arranque directo en línea. Ahora se ha eliminado este obstáculo utilizando controladores de velocidad variable.

En 1982 se descubrieron materiales magnéticos permanentes basados en NdFeB. La nueva tecnología de motores de imanes permanentes se adaptó para servomotores y ahora se está imponiendo en muchas aplicaciones industriales especializadas, como los motores de par de baja velocidad sin caja de engranajes. De nuevo, se ha prestado poca atención al humilde MR sinc.

Además, no todos los trabajos publicados anteriormente sobre los MR sinc han logrado demostrar el rendimiento de par superior o la eficiencia mayor que los motores de inducción que cabía esperar de los cálculos, un hecho que los expertos y académicos mencionan para explicar por qué el MR sinc no se utiliza más en la actualidad. Es probable que estos resultados iniciales se debieran al control imperfectamente optimizado del convertidor. De hecho, algunas publicaciones muestran resultados muy prometedores y han estudiado a fondo los aspectos del diseño electromagnético.

Es importante señalar las diferencias entre un MR sinc y un motor de reluctancia conmutado o por pasos, con un estátor, un concepto del devanado y unas ondas de corriente no sinusoidales totalmente distintos; se trata de un motor que suele considerarse inadecuado para el uso industrial debido a su elevado nivel de ruido. Una desventaja ya mencionada del MR sinc es la necesidad de una mayor intensidad de corriente para obtener el mismo par que con un motor de imán permanente, ya que el rotor debe magnetizarse por medio del estátor. Sin embargo, el factor de potencia visto desde la red viene determinado por el convertidor de potencia y es casi igual a uno en todos los modos de funcionamiento, incluso para el MR sinc.

El motor industrial para sistemas VSD

En los diseños del rotor del MR sinc de ABB y el control del accionamiento, la intensidad en el motor, proporcional al recíproco del factor de potencia y el rendimiento, (∝ 1/(η*cos(ρ)), es en realidad menor que en una máquina de inducción pequeña de par y velocidad iguales. Esto se debe principalmente al importante aumento del rendimiento. Sólo en los motores grandes la intensidad del convertidor es mayor que en los motores de imán permanente del mismo par. En general, el MR sinc de ABB trabaja con un accionamiento del mismo tamaño de bastidor (por ejemplo, ACS850) que un motor de imán permanente de potencia y par similares, aunque con mayor densidad de potencia y mayor eficiencia. El aumento de eficiencia del motor se traduce en un ahorro de energía prácticamente idéntico para el sistema de accionamiento.

Otra ventaja clave del MR sinc de ABB es la sencilla estructura del rotor. Sin imanes y sin jaula, la construcción del rotor es más robusta que en cualquier máquina de inducción o de imán permanente. Además, no hay riesgo de pérdida permanente de prestaciones debida a la posible desmagnetización en caso de avería o de sobrecalentamiento. El motor tiene un funcionamiento intrínsecamente seguro puesto que, al carecer de imanes, no se induce tensión de retorno debida al campo electromagnético, y la protección del convertidor frente a sobretensiones se hace innecesaria. Por último, los materiales de tierras raras utilizados en la fabricación de imanes permanentes son relativamente caros y puede tener un suministro limitado en algunos mercados debido a la concentración geográfica de los proveedores habituales de materias primas.

La eliminación de la mayoría de las pérdidas del rotor y la sencilla estructura de este se traducen en varias ventajas para este motor y la carga conectada. Un motor con esta tecnología puede trabajar al nivel de potencia normalizado de la IEC para el tamaño de bastidor considerado. En este caso, la mejora de rendimiento del VSD va desde más del 5% en las máquinas de algunos kW hasta cerca de un 0,5% para los motores más grandes (tamaño 315). En consecuencia, cuando a un motor de inducción le habría correspondido un aumento de temperatura de la clase F (105 K), el MR sinc de ABB funciona con un aumento de la clase A (60 K). En comparación con un compresor determinado a 4.500 rpm, el MR sinc de ABB equivalente sigue presentando temperaturas en los cojinetes aun menores cuando trabaja en la clase H (125 K) que un motor de inducción mayor en la clase F (105 K). Por ello se ha llamado a este motor “Cool-Motor” o “motor frío”.

Este funcionamiento a baja temperatura mejora la vida útil del aislamiento del motor y alarga la duración de los cojinetes o los intervalos entre engrases. En particular, los cojinetes del motor precisan mantenimiento regular y, según algunos estudios, el fallo de los cojinetes es la causa primordial de aproximadamente el 70% de todas las paradas no programadas de los motores.

Una menor temperatura de los cojinetes se traduce directamente en intervalos mayores entre engrases, mantenimiento más reducido y mayor fiabilidad. Incluso si hay que cambiar un cojinete, al no existir fuerzas magnéticas, a diferencia de lo que ocurre en un motor imán permanente, el cambio es tan fácil como en una máquina de inducción.

La tecnología permite un buen aprovechamiento del par a velocidades mayores. En otra utilización de esta tecnología, se mantiene usualmente el funcionamiento a la temperatura convencional de la clase B o F. Puesto que es difícil reducir las pérdidas en el rotor, en comparación con las del estator, su eliminación casi completa repercute especialmente en la prestación de par. Para motores pequeños de 3 o 4 kW puede obtenerse hasta un 60% más de potencia para el mismo aumento de la temperatura. Para un motor de 60 kW, el aumento es del orden del 40%, y del 20% para uno de 220 kW cuando se compara con un motor de inducción. En la mayoría de los casos se puede obtener la misma potencia de un motor con un tamaño que sea de una o, a veces, dos clases menor que para otro de inducción. La reducción del espacio ocupado es apreciable en todas las aplicaciones que puedan utilizar menor altura de la carcasa y motores más pequeños.

Otra mejora añadida es la menor carga térmica en los componentes cercanos, en particular en armarios cerrados. Incluso con esta densidad de potencia mucho mayor, la eliminación de las pérdidas en el rotor tiene otra ventaja importante: puesto que se ha eliminado gran parte de la conducción de calor a través del eje, se reduce la temperatura de los cojinetes, especialmente en el extremo del accionamiento. Comparando un MR sinc de ABB con uno de inducción de 6 kW, esta reducción puede ser de hasta 30 K, siendo normales las reducciones de 15 a 20 K aproximadamente para toda la gama de potencias. Este efecto es especialmente pronunciado a velocidades mayores y cuando se opera en clases de temperatura más altas. Esta eficiencia normalmente alta se mantiene incluso para estas elevadas potencias.

Además, el MR sinc de ABB presenta la excelente curva de eficiencia bajo carga parcial que es característica de las máquinas síncronas, que mantienen la eficiencia incluso con carga parcial, una característica que se valora especialmente en los accionamientos VSD para ventiladores y bombas. Finalmente, en estos rotores la inercia es entre un 30% y un 50% menor gracias a la ausencia de jaula e imanes. En aplicaciones muy dinámicas, como las de grúas, esta disminución contribuye a la eficiencia energética y acorta los ciclos de elevación gracias a la mayor aceleración.

Estructura y fiabilidad de los rotores

La mayoría de los aspectos técnicos de los sistemas de accionamiento para MR sinc de ABB se basan directamente en tecnologías ya existentes. La carcasa, la caja de conexiones, el estator, el diseño y la tecnología del devanado y las opciones de cojinetes son idénticos que en los motores de inducción. Como las corrientes trifásicas son sinusoidales, los mismos productos para accionamiento pueden controlar este tipo de motor, siempre que se optimice el firmware y se incluya este tipo de motor. Sólo el rotor es diferente.

El rotor es menos complejo que en los motores de inducción o de imán permanente. Está formado por chapas de acero eléctrico laminado montadas en el eje. La complejidad está en el diseño. Se realizaron abundantes simulaciones por elementos finitos (FEM) para diseñar con meticulosidad la sección transversal en términos de propiedades eléctricas y mecánicas. Opciones importantes del diseño son el número de segmentos magnéticos y la forma exacta de las barreras de aire. Esto determina la producción de par y la corriente de magnetización del motor. Reducir al mínimo la corriente reactiva fue determinante para mantener una calificación favorable del accionamiento.

Es esencial la colocación exacta de los segmentos de la periferia para generar un par uniforme durante la rotación manteniendo el ruido tan bajo como en los motores convencionales. Un resultado de esta compleja optimización realizada aplicando métodos FEM y algoritmos analíticos y genéticos fue que una configuración de 4 polos es la más apropiada para toda la gama de velocidades hasta 6.000 rpm.

Para comprobar la fiabilidad de este nuevo rotor se ha llevado a cabo una prueba exhaustiva del sistema de motor y accionamiento a lo largo de todo el proceso de desarrollo. Se emularon las condiciones del accionamiento de bombas, ventiladores, compresores y aplicaciones para minería y grúas empleando métodos de comprobación de esfuerzos muy acelerados (HAST). Se elaboraron ciclos HAST específicos para este motor para asegurar su resistencia a lo largo de su vida útil. Por ejemplo, un experimento culminado con éxito condujo a una frecuencia elevada de repetición de arranques y paradas del motor a velocidades por encima de los valores permitidos en catálogo. El recuento de ciclos y las condiciones de sobrecarga se dimensionaron para que se correspondieran con una duración de más de 20 años de funcionamiento en condiciones nominales.

Convertidor y control del accionamiento

Se adoptó la tecnología de accionamientos convencionales de ABB utilizada para motores inducción y de imán permanente con control de par directo (DTC) estándar para incluir el MR sinc como un nuevo tipo de motor. A pesar de compartir muchas similitudes con el motor de imán permanente, excepto por el valor nulo del flujo del rotor, durante el desarrollo se prestó mucha atención a la optimización de la producción de par por medio del control del par máximo por amperio (MTPA). De esta forma se mantiene al mínimo la intensidad en el accionamiento en cada punto de trabajo. El control incluye asimismo la posibilidad de una zona de debilitamiento del campo, es decir, de una gama de velocidades por encima de la velocidad nominal. Puede alcanzarse una velocidad máxima de hasta el 1,5 veces la nominal para gran parte de la gama de motores. Este control del accionamiento es un resultado de ABB especialmente importante que permite a este MR sinc alcanzar una densidad de par considerablemente mayor que en motores de inducción.

La instalación y el manejo del accionamiento electrónico de este motor son indistinguibles de las correspondientes a los VSD para motores de inducción o de imán permanente. Entre las características de serie se incluyen la identificación automática de parámetros basada en los valores de la placa de características y el funcionamiento sin sensores. El motor no necesita sensores de velocidad, pero mantiene la velocidad con una exactitud absoluta y una elevada dinámica de par. Incluso puede dimensionarse el accionamiento para una sobrecarga y una carga por ciclo predeterminadas.

Resumen de las prestaciones

Puesto que este motor, igual que el de imán permanente, necesita siempre un accionamiento VSD, se han creado parejas normalizadas recomendadas de motores y accionamientos ACS para una gama de potencias y velocidades.

Como respuesta a las principales tendencias del mercado –potencias mayores, rendimiento más alto, intervalos de servicio más largos y reducción del espacio ocupado– se dispone ahora de un motor completamente nuevo adecuado especialmente para sistemas VSD. Se ha logrado aumentar la densidad de potencia entre un 20% y un 40% en comparación con un motor de inducción, con una configuración del rotor sin jaula en cortocircuito ni imanes permanentes, con motores más pequeños, con menos producción de calor y con una mayor eficiencia para sistemas VSD. Un motor de inducción normal equipado con un nuevo rotor, combinado con un accionamiento normal con software nuevo da lugar a un sistema VSD que suministra una potencia y una eficiencia elevadas.

La potencia y la eficiencia entregadas son comparables a las de un accionamiento con motor de imán permanente, aunque el uso de las tecnologías asociadas con el sólido motor de inducción proporciona a los usuarios lo mejor de ambos mundos, con otras ventajas añadidas.

 
 
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