La Diputación Foral de Bizkaia ha puesto en marcha una acción conjunta para reforzar la inversión en eficiencia energética, descarbonización y acción climática del tejido empresarial del territorio. Para ello, coordina los departamentos de Hacienda y Finanzas, Medio Natural y Agricultura, y Promoción Económica, con el objetivo de alinear la política fiscal con la transición ecológica y la economía circular. En este marco, la descarbonización de la industria y la protección del medio ambiente se sitúan en el centro de la reformulación de los incentivos fiscales medioambientales del Impuesto sobre Sociedades, aprobada en la revisión fiscal de abril de 2025. Esta actualización ha implicado modificar el Reglamento del impuesto para adaptar la deducción ligada a inversiones en eficiencia energética, tecnologías limpias y reducción del impacto ambiental.
Fruto de la colaboración entre Hacienda y Finanzas y Medio Natural y Agricultura, se ha aprobado la Orden Foral 9520/2025, que regula el nuevo régimen del Certificado de Idoneidad Ambiental. Este documento es imprescindible para que las empresas puedan aplicar la deducción por inversiones que impulsen el desarrollo sostenible, la transición energética o la economía circular en el Impuesto sobre Sociedades.
La Orden Foral actualiza el procedimiento para acreditar la nueva deducción recogida en el artículo 65 de la Norma Foral del impuesto, surgida de la citada revisión fiscal. El propósito es garantizar que los incentivos fiscales se limiten a inversiones que acrediten una mejora ambiental real y verificable.
Con este instrumento, la Diputación pretende acompañar a las empresas de Bizkaia inmersas en procesos de descarbonización de su actividad productiva. La ventaja fiscal dependerá del volumen de inversión certificada y del porcentaje de deducción aplicable. Más allá del impacto económico, la institución insiste en que el eje central de la medida es ambiental: promover inversiones que reduzcan emisiones, mejoren la eficiencia energética, favorezcan tecnologías limpias y potencien la reutilización y valorización de recursos en el territorio.
Certificado de Idoneidad Ambiental
El Certificado de Idoneidad Ambiental se materializa mediante una resolución del Departamento de Medio Natural y Agricultura que confirma, únicamente a efectos tributarios, que una inversión encaja en las categorías incentivadas por la normativa del Impuesto sobre Sociedades. Este certificado es vinculante para la Hacienda Foral, aportando seguridad jurídica al inversor.
Las deducciones se orientan a proyectos de generación de energía renovable, hidrógeno verde o combustibles renovables para autoconsumo; al consumo de estas energías; al transporte y distribución exclusivamente de renovables, hidrógeno verde o combustibles renovables; a la captación de emisiones para generación de renovables para autoconsumo, almacenamiento geológico permanente o uso en procesos renovables; y a la reducción, reciclaje y valorización material de residuos en la propia actividad productiva.
Más rigor técnico y apoyo a la transición ecológica
La nueva regulación introduce mayor detalle en la documentación exigida y refuerza los criterios técnicos. Las empresas deberán presentar una memoria que describa el proyecto, el proceso antes y después de la inversión y la mejora ambiental lograda. Cuando así lo establezca la normativa, esa mejora tendrá que expresarse mediante indicadores cuantificables.
La Orden Foral precisa que el mero cumplimiento de las obligaciones legales no se considerará mejora ambiental a efectos de deducción, de modo que el incentivo queda reservado a actuaciones que vayan más allá de lo exigido. La solicitud del certificado se tramitará por vía electrónica, proyecto a proyecto, y la Administración dispondrá de un plazo máximo de seis meses para dictar resolución.
La Orden Foral deroga la normativa previa de 2022 y establece un marco estable y estructural. Este refuerzo de la fiscalidad verde se complementa con otras iniciativas para acompañar la transición ecológica del tejido empresarial.
