El Centro Común de Investigación (JRC) ha elaborado en colaboración con la Dirección General de Investigación e Innovación de la Comisión Europea, y con responsables políticos y de la industria, un total de siete fichas informativas que trazan las vías de descarbonización para los sectores del acero, el cemento, el amoníaco, la pulpa y el papel, el aluminio, la cerámica y el vidrio, e investigan la evolución de la preparación de las tecnologías de descarbonización desde 2025 hasta 2050. En concreto, las fichas examinan cómo las tecnologías emergentes ayudarán a las industrias europeas intensivas en energía a descarbonizarse manteniendo su competitividad, identificando acciones prioritarias para orientar la investigación, la innovación y la financiación pública.
La descarbonización industrial figura entre las principales prioridades europeas y ocupa un lugar central en la Ley de Aceleración Industrial. El enfoque parte de una idea básica: la industria debe reducir emisiones para seguir siendo competitiva, y para lograrlo hacen falta soluciones adecuadas y mecanismos eficaces de financiación.
Descarbonización industrial, tecnologías emergentes y financiación pública en la UE
Las fichas trazan vías de descarbonización para el acero, el cemento, el amoníaco, la pulpa y el papel, el aluminio, la cerámica y el vidrio. Según las fichas, una de las acciones prioritarias es orientar mejor la investigación, la innovación y los fondos públicos para convertir los objetivos climáticos y de competitividad en inversión concreta. Cuando existe un modelo de negocio sólido, varias de las tecnologías necesarias, incluidas algunas aún en investigación, podrían llegar al mercado con relativa facilidad.
Aunque cada sector presenta retos propios, el análisis detecta obstáculos comunes. El acceso a infraestructuras habilitadoras aparece con frecuencia como un cuello de botella más importante que la madurez de la propia tecnología. Entre ellas figuran la electricidad baja en carbono, el hidrógeno, el transporte y almacenamiento de CO₂ y la capacidad de las redes eléctricas.
Los documentos también subrayan la necesidad de actuar con rapidez para evitar que los ciclos de inversión y la larga vida útil de los activos consoliden tecnologías intensivas en carbono durante décadas. Ese riesgo es especialmente relevante en los sectores del cemento, vidrio y cerámica.
Para recortar emisiones a corto plazo, las fichas destacan medidas como mejorar la eficiencia energética, avanzar en electrificación cuando sea viable, cambio de combustible a alternativas más limpias y fomentar el reciclaje y la economía circular. A largo plazo, para alcanzar la neutralidad climática, serán necesarias soluciones disruptivas, como procesos basados en hidrógeno, ánodos inertes en la producción de aluminio, aglutinantes alternativos para el cemento y proyectos de captura y almacenamiento de carbono a gran escala.