Una evaluación a escala europea identifica las regiones con alta vulnerabilidad a la pobreza energética grave para orientar asistencia técnica

El Centro de Asesoramiento sobre Pobreza Energética (EPAH) ha elaborado un informe donde presenta los resultados de una evaluación a escala europea que identifica las regiones con alta vulnerabilidad a la pobreza energética grave. Basándose en un enfoque combinado que utiliza el análisis de datos y la opinión de expertos, el informe destaca las áreas donde se necesita apoyo con mayor urgencia en distintos países, regiones y comunidades. En general, el informe identifica un número significativo de regiones que se enfrentan a un mayor riesgo, lo que ofrece una sólida base de evidencia para orientar mejor las políticas, la asistencia técnica y la financiación hacia donde más se necesitan.

El informe evalúa las regiones de la UE con mayor vulnerabilidad a la pobreza energética grave.

El análisis no pretende elaborar una clasificación definitiva de hogares pobres en energía, sino identificar regiones potencialmente vulnerables a partir de datos comparables y conocimiento local. Su utilidad es práctica: servir de base para las convocatorias de asistencia técnica de EPAH y ofrecer una metodología replicable para administraciones nacionales, regionales y locales.

El estudio se realizó en el último trimestre de 2025 con datos principalmente de 2023. Según el documento, los territorios ultraperiféricos de algunos Estados miembros quedaron fuera de determinadas comparaciones por presentar realidades energéticas y geográficas difíciles de equiparar con las regiones continentales. Los hallazgos se fundamentan en indicadores sociales y energéticos clave, datos climáticos y conocimientos especializados nacionales para validar y perfeccionar los resultados.

Metodología para identificar regiones vulnerables

El Centro de Asesoramiento sobre Pobreza Energética (EPAH) se ha consolidado como la principal iniciativa de la UE para apoyar a ciudades, regiones y actores nacionales en el diagnóstico y la solución de la pobreza energética. Un paso fundamental en este trabajo es la identificación precisa de las regiones con mayor vulnerabilidad a la pobreza energética grave, lo cual es esencial para garantizar que la asistencia técnica, las medidas específicas y los instrumentos de financiación lleguen a las zonas y comunidades que más los necesitan. Con este fin, EPAH desarrolló una metodología innovadora para identificar dichas regiones en toda la UE.

El mapa muestra las 60 principales regiones NUTS 2 identificadas a través de los cuatro indicadores seleccionados y considerando un límite de cinco
regiones por país.

La metodología sigue un enfoque en dos pasos, combinando datos cuantitativos y cualitativos. El propósito central del estudio es localizar regiones NUTS 2 y NUTS 3 con mayor vulnerabilidad potencial a la pobreza energética severa. Esta escala territorial permite ir más allá de los promedios nacionales, que suelen ocultar desigualdades internas importantes entre áreas urbanas, rurales, insulares, industriales o periféricas.

EPAH combina una lectura estadística descendente con una validación cualitativa ascendente. En la primera fase se calcula un índice compuesto a partir de cuatro indicadores disponibles a nivel NUTS 2: incapacidad para mantener la vivienda suficientemente caliente, población en riesgo de pobreza o exclusión social, retrasos en pagos de hipoteca, alquiler, facturas o compras a plazos y sobrecarga del coste de la vivienda, definida cuando los gastos netos superan el 40% de la renta disponible. Estos indicadores se complementan con dos criterios NUTS 3: territorios incluidos en el Fondo de Transición Justa (JTF) y regiones con valores muy altos de días de refrigeración (CDD), para captar también la pobreza energética estival.

El índice cuantitativo aplica pesos iguales a los cuatro indicadores y selecciona las 60 regiones mejor posicionadas, aproximadamente por encima del percentil 75. Para evitar que los países con más regiones dominaran la lista, se introdujo un límite de cinco NUTS 2 por Estado miembro. Así, Bélgica, Bulgaria, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Portugal, Rumanía y España alcanzaron ese máximo en esta fase.

El mapa permite visualizar los 20 territorios JTF y de alta demanda de refrigeración.

Los resultados muestran tanto patrones esperados como hallazgos menos intuitivos. Grecia concentra las cinco primeras posiciones: Dytiki Elláda, Peloponnisos, Anatoliki Makedonia-Thraki, Ionia Nisia y Kentriki Makedonia. También aparecen con fuerza Bulgaria, Rumanía, España, Italia y Portugal. Varias islas destacan por su vulnerabilidad, entre ellas Canarias, Azores, Madeira, Sicilia, Cerdeña e Islas Jónicas.

Dinamarca y Suecia aparecen en la selección por valores relativamente altos en atrasos, sobrecarga de vivienda e incapacidad para calentar el hogar. En 2023, la sobrecarga del coste de vivienda fue del 15,4% en Dinamarca y del 10,9% en Suecia, frente al 8,8% de la UE-27; en Polonia, en cambio, fue del 5,9%, lo que explica que no apareciera en esta fase pese a que el país reconoce problemas relevantes de pobreza energética.

Regiones vulnerables a la pobreza energética en España

España cuenta con 19 regiones NUTS 2, cinco de las cuales fueron identificadas en la evaluación descendente y dos en la evaluación ascendente. Las regiones NUTS 2 identificadas en la evaluación descendente se encontraban entre las más vulnerables a la pobreza energética severa, ocupando los primeros puestos de la lista. También se identificaron ocho JTF NUTS 3.

La tabla muestra las cinco regiones NUTS 2 identificadas como vulnerables a la pobreza energética en España.

Cinco regiones NUTS 2 fueron identificadas como vulnerables a la pobreza energética en España en la evaluación descendente: Canarias, Andalucía, Región de Murcia, Extremadura y Comunidad Valenciana. España tiene territorios incluidos en planes territoriales de transición justa aprobados, que son Córdoba, Cádiz, Almería, León, Palencia, Alcúdia, Asturias, Teruel y A Coruña, que se añadieron a la evaluación. La evaluación ascendente identificó a Castilla-La Mancha y Castilla y León como NUTS 2 vulnerable.

La Antena Nacional de EPAH, Ecoserveis, identificó los factores de condiciones climáticas, calidad de la vivienda, ingresos familiares, tasas de empleo y actividad económica y acceso a la energía como factores relevantes para la identificación de la pobreza energética en España.

En las Islas Canarias, un 31,42% de los hogares se encontraba en situación de pobreza energética oculta en 2021, la tercera tasa más alta de España. Esta vulnerabilidad se ve agravada por el aislamiento geográfico del archipiélago. Además, la economía basada en el turismo genera empleo a menudo precario y de bajos ingresos, mientras que el parque de viviendas es en gran parte antiguo y con un mal aislamiento, lo que eleva tanto los costes de refrigeración en verano como la ineficiencia en calefacción durante el invierno.

Regiones de España identificadas con mayor vulnerabilidad a la pobreza energética con división por NUTS 3, NUTS 2 y NUTS 3 del JTF.

En Andalucía, Murcia y Extremadura, la pobreza energética está fuertemente vinculada a la elevada proporción de ingresos destinados a la energía y a condiciones socioeconómicas desfavorables. Andalucía registra uno de los mayores gastos energéticos en relación con los ingresos (24,49%) y un 18% de la población sufre falta de calefacción adecuada, en un contexto de desempleo elevado y viviendas poco eficientes. Murcia presenta un 23,34% de los ingresos destinados a energía y un 21,4% de hogares con insuficiencia de calefacción. En Extremadura, el gasto energético alcanza el 23,27% de los ingresos, combinado con bajos niveles de renta, viviendas antiguas y veranos extremadamente calurosos que incrementan la necesidad de refrigeración.

Por último, en la Comunidad Valenciana, especialmente en áreas urbanas como Valencia y Alicante, la vulnerabilidad se asocia principalmente al alto coste de la vivienda y la precariedad laboral derivada de la dependencia del turismo. A esto se suma un parque de viviendas envejecido y con baja eficiencia energética, lo que incrementa los costes de calefacción y refrigeración y refuerza la exposición de los hogares a situaciones de pobreza energética.

Resultados: 114 regiones NUTS 2 y 55 NUTS 3 vulnerables

La aplicación completa de la metodología identificó 114 regiones NUTS 2 y 55 regiones NUTS 3 adicionales con alta vulnerabilidad potencial. La fase cuantitativa detectó 60 NUTS 2. Los territorios del Fondo de Transición Justa sumaban 113 NUTS 3, aunque solo 52 se añadieron como nuevos porque el resto ya estaba cubierto por regiones NUTS 2 seleccionadas. El criterio de calor extremo identificó 13 NUTS 3 por encima del percentil 99 de CDD, de los cuales ocho fueron nuevas incorporaciones.

El mapa muestra todas las regiones NUTS 2 y NUTS 3 identificadas como potencialmente vulnerables a la pobreza energética grave.

La validación de las antenas nacionales de EPAH confirmó los resultados descendentes y añadió 54 regiones NUTS 2. El resultado cubre al menos una región en cada Estado miembro, aunque con diferencias importantes: algunos países tienen una única región NUTS 2, mientras que Alemania cuenta con 38.

Entre los datos nacionales más destacados, Bulgaria tuvo cinco de sus seis NUTS 2 identificadas por el método cuantitativo; Portugal registró cinco regiones que concentran el 71,6% de su población; Rumanía, cinco regiones que representan el 65,9%; y Dinamarca, cuatro regiones que agrupan el 50,1%. En Grecia, los indicadores son especialmente severos: Western Greece registró 30,3% de incapacidad para mantener el hogar caliente, 35,2% de población AROPE, 53,3% de atrasos y 29,1% de sobrecarga de vivienda.

Conclusiones y recomendaciones para políticas de pobreza energética

El informe concluye que la pobreza energética en la UE es un fenómeno multidimensional que no puede explicarse únicamente por los niveles de ingresos. En su desarrollo influyen múltiples factores, como la calidad y eficiencia de la vivienda, los precios de la energía, el tipo de sistemas de calefacción, el aislamiento, la composición del hogar, así como características territoriales como la ruralidad, la insularidad, la exposición a temperaturas extremas y los procesos de transición industrial.

También advierte sobre límites metodológicos. La disponibilidad de datos regionales no es uniforme, el nivel NUTS 2 puede ser demasiado amplio para algunos países y las aportaciones de expertos dependen del grado de madurez de cada ecosistema nacional de investigación y política pública. Aun así, el contraste entre datos y conocimiento local mejora la lectura territorial y evita depender exclusivamente de promedios estadísticos.

En cuanto a las implicaciones del análisis, el informe destaca el valor de la metodología desarrollada por EPAH como herramienta para identificar territorios con mayor vulnerabilidad potencial y apoyar la toma de decisiones. Este enfoque permite orientar de manera más precisa la asistencia técnica, la financiación y las intervenciones públicas hacia las áreas donde las necesidades son más elevadas.

Finalmente, el estudio sugiere la utilidad de este tipo de metodologías para administraciones públicas a diferentes niveles (europeo, nacional y regional), ya que facilitan una mejor comprensión de las desigualdades territoriales y contribuyen a diseñar respuestas más ajustadas a las realidades locales. En conjunto, el informe refuerza la importancia de combinar análisis cuantitativo y conocimiento contextual para mejorar el diseño de políticas en materia de pobreza energética dentro de la Unión Europea.

 
 
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