Los edificios deberán ser más eficientes energéticamente con las nuevas normas de la UE

El pasado 30 de mayo concluyó el plazo para transponer las nuevas normas de la Unión Europea para mejorar el rendimiento energético de los edificios. El objetivo era ayudar a los países de la UE a modernizar su parque inmobiliario para ahorrar energía, reducir las facturas y lograr un parque inmobiliario con cero emisiones y totalmente descarbonizado para 2050.

El plazo para transponer las nuevas normas de la UE para mejorar el rendimiento energético de los edificios finalizó el 30 de mayo.

Los edificios son el mayor consumidor de energía en la UE. Representan el 40% del consumo energético comunitario y el 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía. Además, una parte significativa del parque existente es antiguo: el 75% de los edificios presenta un bajo rendimiento energético, lo que convierte la renovación en una prioridad para la política energética europea.

Mejorar la eficiencia energética de los edificios puede mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, ayudar a reducir el consumo y los costes energéticos, reforzar la seguridad energética y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Eficiencia energética, descarbonización y pobreza energética

La Directiva revisada sobre eficiencia energética de los edificios (EPBD) fija reglas actualizadas para modernizar gradualmente viviendas, oficinas y edificios públicos en las próximas décadas.

La directiva revisada exige a los países de la UE elaborar planes nacionales de renovación de edificios ajustados a su realidad territorial y a la composición de su parque inmobiliario. Según la Comisión Europea, el nuevo marco anima a incrementar las actuaciones de rehabilitación, especialmente en los inmuebles con peor rendimiento energético. Cada Estado miembro deberá determinar qué medidas de rehabilitación resultan más adecuadas para avanzar de forma progresiva hacia los requisitos mínimos de eficiencia energética.

En materia de descarbonización, los edificios de cero emisiones pasarán a ser el estándar para las nuevas construcciones. El marco prevé la integración progresiva de la energía solar y la retirada gradual de las calderas que utilizan combustibles fósiles. El paquete normativo incorpora además medidas de modernización y digitalización. Entre ellas se incluyen requisitos para puntos de recarga inteligentes para vehículos eléctricos y plazas para bicicletas en edificios nuevos y renovados, sistemas de automatización y control en inmuebles no residenciales y criterios vinculados a la calidad ambiental interior, tanto en edificios nuevos como existentes.

El marco revisado prevé financiación y asistencia técnica más específicas para abordar la pobreza energética y apoyar a hogares vulnerables y a personas que residen en vivienda social. La finalidad es que la transición hacia edificios más eficientes avance con criterios de equidad social.

Para la ciudadanía, los cambios se desplegarán de forma gradual. Podrán traducirse en más apoyo a proyectos de rehabilitación de viviendas, nuevos incentivos para aislamiento y sistemas de calefacción eficientes, más instalaciones solares, estándares más estrictos en obra nueva y una mayor atención a la eficiencia energética en operaciones de compra o alquiler de inmuebles.

 
 
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