El proyecto BeFlexible confirma el papel clave de la flexibilidad en la transición energética

El proyecto europeo BeFlexible confirma el papel clave de la flexibilidad en la transición energética

El proyecto BeFlexible, financiado por la Unión Europea a través de Horizonte Europa, ha presentado en la Universidad Pontificia Comillas sus resultados finales tras cuatro años de trabajo orientados a dotar al sistema energético de mayor flexibilidad. La iniciativa, en la que han participado 20 socios de siete países, plantea la flexibilidad energética como una vía para mejorar la gestión de las redes, facilitar la integración de energías renovables y reforzar la participación de los consumidores en el sistema eléctrico.

Paloma Cucala, directora del Instituto de Investigación Tecnológica (IIT), durante el acto de presentación de resultados del proyecto BeFlexible.

Los resultados expuestos apuntan a que este enfoque puede contribuir a un modelo energético más eficiente, resiliente y sostenible, especialmente en un contexto de mayor penetración renovable y necesidad de gestionar con más precisión la demanda y los recursos disponibles. El proyecto ha abordado la flexibilidad no solo desde la dimensión tecnológica, sino también desde su relación con la regulación, los mercados y el comportamiento de los usuarios.

En el acto participaron representantes de administraciones, reguladores, empresas y centros de investigación. Durante la jornada se presentaron también los resultados de los proyectos piloto desarrollados en el marco de BeFlexible en Madrid, Sevilla, Bilbao y Benidorm, concebidos para comprobar la aplicación de estas soluciones en entornos reales.

Flexibilidad energética en redes y consumidores

Las pruebas realizadas han mostrado la viabilidad técnica de la flexibilidad energética, con especial relevancia en situaciones de congestión moderada de la red. Los pilotos han confirmado que la agregación de recursos, desde grandes consumidores hasta hogares y comunidades energéticas, puede mejorar la capacidad de respuesta del sistema eléctrico ante necesidades operativas concretas.

Paloma Cucala, directora del Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) de la Universidad Pontificia Comillas, destacó el carácter transversal del proyecto y señaló que la flexibilidad requiere combinar tecnología, regulación adecuada, nuevos modelos de mercado y una participación más activa de los consumidores. También subrayó la importancia de integrar redes, datos y comportamiento del usuario en una visión común del sistema, así como de validar las soluciones mediante experimentación en entornos reales.

Los participantes coincidieron en que el despliegue a mayor escala de estas soluciones exige avanzar en estandarización, digitalización y marcos regulatorios que permitan trasladar los resultados de los pilotos a una operación más amplia.

Desde la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia se puso el acento en el papel del consumidor dentro de este modelo. El organismo señaló que la participación activa requiere incentivos, información clara y confianza en el sistema, de manera que los usuarios puedan aportar valor a la red de forma comprensible y accesible.

El encuentro situó la flexibilidad energética como una herramienta relevante para la transición energética, siempre que se desarrolle de forma coordinada, accesible y comprensible para todos los actores implicados.

 
 
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