El mundo avanza hacia una energía más sostenible, aunque persisten retos para lograr el acceso universal

El mundo avanza hacia una energía más sostenible, aunque persisten retos para lograr el acceso universal

A pesar de los avances en transición energética, el acceso universal a la energía sigue lejos de los objetivos de 2030: 655 millones de personas no disponen de electricidad y alrededor de 2.000 millones continúan utilizando combustibles y tecnologías contaminantes para cocinar, con riesgos directos para la salud y el bienestar. África subsahariana concentra la mayor parte de estas carencias, con más de 560 millones de personas sin electricidad y 970 millones sin acceso a soluciones limpias de cocción. A pesar de los desafíos, el documento ‘Seguimiento del ODS 7: Informe sobre el progreso energético’ destaca un progreso alentador en varias áreas de la energía sostenible: la energía renovable continuó su fuerte expansión, representando más del 30% del consumo mundial de electricidad, y las mejoras en la eficiencia energética mundial continuaron alcanzando 3,76 megajulios por dólar estadounidense.

El informe analiza el progreso hacia el cumplimiento del ODS 7.

El informe ha sido publicado por responsables del ODS 7, la Agencia Internacional de la Energía (IEA), la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena), la División de Estadística del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (DESA de la ONU), el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con datos de 2023 y 2024, muestra avances desiguales en un contexto en el que la seguridad energética y la asequibilidad han ganado peso en la agenda de desarrollo. Aunque la mayoría de las regiones se aproxima al acceso universal, el progreso en África subsahariana se ha ralentizado de forma significativa y el ritmo de electrificación tendría que triplicarse para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 en 2030.

Acceso a electricidad, cocina limpia y asequibilidad energética

En 2024, la tasa mundial de acceso a la electricidad se mantuvo en el 92%, mientras que el crecimiento anual se redujo a la mitad respecto a la década anterior. Las zonas rurales y África subsahariana quedan cada vez más rezagadas: el déficit rural en esta región pasó de 376 millones de personas en 2010 a 447 millones en 2024. Para alcanzar el acceso universal en 2030, el avance anual debería elevarse hasta el 1,3%.

La mayor brecha energética se mantiene en la cocina limpia, que afecta a cerca de una cuarta parte de la población mundial. El contraste territorial es notable: el 89% de la población urbana dispone de acceso a tecnologías y combustibles limpios para cocinar, frente al 56% en áreas rurales. Sin una acción más intensa, 1.800 millones de personas podrían seguir usando carbón vegetal, leña, queroseno o carbón en 2030.

El informe advierte de que África subsahariana podría alcanzar en 2027 los 1.000 millones de personas sin acceso a cocina limpia. Esta situación tiene consecuencias sanitarias relevantes, ya que la contaminación del aire en los hogares causa alrededor de 3 millones de muertes anuales.

La asequibilidad continúa siendo una barrera central. Incluso cuando existe infraestructura disponible, muchos hogares no pueden asumir las tasas de conexión, los costes de cableado o los servicios energéticos básicos. El documento señala como instrumentos necesarios los subsidios focalizados, los mecanismos de financiación innovadores y las soluciones de electrificación de menor coste.

Renovables, eficiencia energética y financiación internacional

Las energías renovables mantienen una expansión significativa y ya representan más del 30% del consumo eléctrico mundial. La capacidad renovable instalada alcanzó un récord global de 544 vatios por persona, aunque persisten diferencias amplias entre países: en las economías de renta baja se situó en 33,6 W por persona, frente a 1.224 W por persona en los países de renta alta. Su peso en calefacción y transporte sigue siendo limitado.

El despliegue de renovables nacionales se plantea como una vía para reforzar la seguridad energética, mejorar la asequibilidad y avanzar en objetivos climáticos y de desarrollo. Las soluciones distribuidas, como la solar aislada y las minirredes, ya abastecen a cientos de millones de personas. También ganan presencia la cocina eléctrica, el bioetanol y el biogás como alternativas escalables de cocción limpia.

La eficiencia energética avanza, aunque por debajo del ritmo requerido. La mejora cayó del 2,4% en 2022 al 1,5% en 2023, mientras que la intensidad energética global se situó en 3,76 megajulios por dólar estadounidense. El informe vincula el refuerzo de las medidas de eficiencia con la reducción de la demanda, los costes y las emisiones.

Los flujos financieros públicos internacionales para energía limpia en países en desarrollo crecieron de forma marginal, de 24.400 millones de dólares en 2023 a 24.600 millones en 2024, una cifra considerada insuficiente frente a las necesidades. En los países menos adelantados, estos recursos cayeron hasta 3.700 millones de dólares en 2024, un 11% menos que el año anterior.

La financiación basada en deuda sigue siendo la vía predominante y representó alrededor del 80% de los flujos públicos internacionales de energía limpia en 2024, pese al elevado coste del endeudamiento en los países en desarrollo. Las subvenciones supusieron el 13%, mientras que la financiación mediante capital y las garantías de riesgo tuvieron un peso menor, con el 2% y el 5%, respectivamente.

El informe subraya la necesidad de reforzar el liderazgo político, la coordinación entre sectores y la atención a los países y comunidades con mayor riesgo de quedar rezagados. También apunta a señales regulatorias claras y a una ejecución sostenida para diversificar los mix energéticos nacionales, aumentar las renovables, reducir la dependencia de importaciones fósiles y mejorar la resiliencia macroeconómica ante disrupciones de las cadenas globales de suministro. Su presentación a responsables políticos está prevista para el 8 de julio de 2026, tras la revisión en profundidad del ODS 7 en el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible de Nueva York.

 
 
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