La aerotermia permite cubrir necesidades de calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria en viviendas, según la configuración del sistema. Daikin destaca su potencial para mejorar la eficiencia energética y reducir el uso de combustibles fósiles, con resultados que dependen del inmueble, la instalación y las condiciones de funcionamiento.
El ahorro potencial varía según el tipo y tamaño de la vivienda, su ubicación, la demanda térmica y los precios locales de la energía. La Comisión Europea señala que las bombas de calor pueden ser entre tres y cinco veces más eficientes energéticamente que las calderas de gas. En el caso de la aerotermia, la energía térmica se obtiene del aire exterior.
En el conjunto del mercado de bombas de calor, la Asociación Europea de Bombas de Calor (EHPA) registró aproximadamente 2,31 millones de unidades vendidas en 19 países europeos en 2024, un 22% menos que en 2023. El parque instalado alcanzó unos 25,5 millones de equipos. Estas cifras incluyen distintas tecnologías y no corresponden exclusivamente a aerotermia.
La implantación es desigual entre países. Noruega registró aproximadamente 630 bombas de calor instaladas por cada 1.000 hogares y Finlandia superó las 520. Noruega también presentó la mayor tasa de ventas en 2024, con 48 unidades por cada 1.000 hogares, mientras que el Reino Unido destacó por un crecimiento de las ventas del 56%.
Factores que condicionan la implantación de la aerotermia
La implantación de estos sistemas está vinculada a las políticas de descarbonización, los incentivos y la inversión en capacidad de fabricación. La evolución del mercado depende también de la estabilidad regulatoria, la continuidad de las ayudas y la preparación de la cadena de suministro.
La comparación económica con otras tecnologías debe considerar tanto la inversión inicial como los costes de funcionamiento. La relación entre los precios de la electricidad y los combustibles, junto con el rendimiento del equipo, influye en el ahorro que puede obtener cada vivienda.
La calefacción y el agua caliente sanitaria concentran buena parte del consumo energético residencial. Por ello, la eficiencia de los equipos destinados a estos servicios tiene un peso relevante en el gasto energético del hogar.
Funcionamiento, eficiencia y control de la climatización
La aerotermia transfiere energía térmica mediante un ciclo frigorífico. En invierno extrae calor del aire exterior para calentar la vivienda, incluso con temperaturas bajas dentro del rango de funcionamiento del equipo. En las instalaciones reversibles, el ciclo puede invertirse para refrigerar los espacios en verano. La producción de agua caliente sanitaria depende de la configuración instalada.
Como ejemplo de rendimiento, Daikin señala que estos equipos pueden aportar 4 kWh de energía térmica por cada kWh de electricidad consumido. Esta relación depende de las condiciones de funcionamiento, entre ellas la temperatura exterior y la temperatura de suministro requerida por la instalación.
Al funcionar con electricidad, la bomba de calor evita la combustión de gas o gasóleo en el propio equipo y las emisiones de CO₂ asociadas a esa combustión en la vivienda. El impacto ambiental de su funcionamiento depende también del origen de la electricidad utilizada.
Los equipos modernos incorporan controles y, en muchos casos, gestión remota mediante aplicaciones móviles. La aplicación Daikin Onecta permite ajustar la climatización y es compatible con Amazon Alexa y Google Assistant, con funciones que varían según el sistema y la unidad interior.
Configuraciones y elección del sistema
Las bombas de calor aerotérmicas aire-aire distribuyen el calor o el frío mediante unidades interiores. Los sistemas aire-agua pueden suministrar calefacción mediante radiadores, suelo radiante o fan coils y, según su configuración, producir agua caliente sanitaria. Las soluciones híbridas combinan una bomba de calor con una caldera.
Por su parte, las bombas de calor geotérmicas aprovechan la energía del terreno y constituyen una tecnología distinta de la aerotermia.
La elección del equipo debe considerar las características de la vivienda y de la instalación existente. El ahorro económico y la vida útil dependen del dimensionamiento, las tarifas energéticas, el uso y el mantenimiento.
