La Universidad de Málaga (UMA) ha adjudicado un contrato de suministro eléctrico, instalación y explotación de sistemas fotovoltaicos que permitirá cubrir el 100% de la demanda de sus infraestructuras mediante un sistema de autoconsumo compartido entre centros. Esta iniciativa de autoconsumo fotovoltaico transformará sus campus en espacios 100% descarbonizados y reducirá de forma notable el gasto energético anual de la institución. La innovación principal del proyecto reside en su arquitectura de integración jerárquica que hace que cada edificio actúe como una unidad energética local integrada en un sistema global.
La nueva infraestructura se inscribe en una estrategia de sostenibilidad que ya ha tenido impacto en las cuentas de la universidad. Tras alcanzar en 2023 un máximo histórico de 9,3 millones de euros en gasto energético, la factura se rebajó hasta 5,08 millones en 2025. Con la entrada en servicio del sistema solar de autoconsumo, el desembolso anual caerá a 3,3 millones, y tras su amortización se mantendrá en torno al millón de euros destinado principalmente a mantenimiento. El proyecto será ejecutado por la empresa malagueña GSL (OSI UTE).
Autoconsumo fotovoltaico y descarbonización de los campus
El proyecto abastecerá las necesidades de energía de una comunidad universitaria formada por más de 35.000 estudiantes y 4.000 trabajadores, repartidos en casi dos millones de metros cuadrados. De esa superficie, más de 400.000 metros cuadrados son edificados, lo que genera una demanda eléctrica anual aproximada de 25 GWh. El consumo es mayoritariamente diurno, un patrón que facilita el aprovechamiento directo de la energía fotovoltaica generada por la instalación de autoconsumo.
El plan contempla, además, las particularidades de espacios de alta criticidad, como laboratorios y sistemas especializados, que requieren soluciones avanzadas de almacenamiento. Estas medidas buscan asegurar un suministro continuo y estable, capaz de sostener la actividad académica e investigadora sin interrupciones, y consolidar el objetivo de descarbonización energética de los campus.
Para cubrir la demanda global, el proyecto solar prevé alcanzar una potencia fotovoltaica de 15 MWp y una producción anual superior a 28 GWh, lo que permitirá superar las necesidades energéticas actuales de la universidad. De este modo, el sistema de autoconsumo no solo cubrirá el 100% de la demanda eléctrica, sino que generará excedentes gestionados de forma interna.
El diseño introduce una arquitectura de integración jerárquica denominada ‘Solar Architecturalism’, en la que cada edificio actúa como unidad energética local dentro de un sistema global. En la Prioridad 1, o ‘la célula’, cada inmueble optimiza el uso inmediato de la energía que produce. La Prioridad 2, o ‘sistema circulatorio’, enlaza los centros mediante un anillo de media tensión que funciona como microrred: los excedentes de un edificio se redirigen a aquellos con déficit, evitando el vertido a la red externa.
La Prioridad 3, orientada a la estabilidad, se orienta al aprovechamiento de la energía sobrante que no puede consumirse de forma inmediata dentro del sistema. Esta energía se almacena mediante un sistema de baterías.
Sistema de almacenamiento
El proyecto integra un sistema de almacenamiento con una potencia de 9 MW y una capacidad útil de 30 MWh para garantizar la viabilidad técnica y evitar caídas en el suministro. El almacenamiento opera con tecnología ‘Grid-Forming’, que permite a las baterías fijar la referencia de tensión y frecuencia para todo el campus, actuando como elemento maestro del sistema. Este enfoque incrementa la resiliencia frente a perturbaciones externas, amortigua los picos de generación y facilita el objetivo de descarbonización total de los campus.
Con este despliegue, la UPM se alinea con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y con los objetivos europeos de neutralidad climática, avanzando en un modelo de energía distribuida y eficiente.
