El último informe sobre el Estado de la Innovación Energética 2026 de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) señala que el panorama de la innovación energética mundial está entrando en una nueva fase determinada por la seguridad energética, la competitividad industrial y la resiliencia de la infraestructura. El informe identifica más de 150 innovaciones que abarcan el aire acondicionado de estado sólido, las células solares de perovskita, las baterías de iones de sodio y los sistemas geotérmicos de nueva generación. Estos avances contribuyeron a 50 mejoras en los niveles de preparación tecnológica de las tecnologías energéticas emergentes que monitorea la IEA.
La segunda edición del informe se centra en las tecnologías, políticas y financiadores que lideran el desarrollo de la tecnología energética. Ofrece una evaluación exhaustiva del progreso reciente y los desafíos emergentes en la innovación energética, basándose en más de 150 innovaciones destacadas de 2025 y una encuesta a profesionales de más de 40 países. Analiza las tendencias en el gasto público y corporativo en I+D, los flujos de capital riesgo, las patentes y las políticas.
Innovación energética, baterías y seguridad energética
Según el informe, las tecnologías energéticas representan actualmente mercados globales multimillonarios, y el sector energético se está convirtiendo cada vez más en un motor de innovación que abarca baterías, transformadores, turbinas, motores e intercambiadores de calor. Aproximadamente una de cada diez patentes a nivel mundial está relacionada con la energía. Una encuesta a expertos y profesionales sitúa a la seguridad energética como motor principal de la innovación en 2025, por delante de la asequibilidad y la reducción de emisiones.
El informe subraya el papel del apoyo público temprano en el desarrollo de tecnologías como las baterías de iones de litio o la energía geotérmica avanzada. El almacenamiento de energía se consolida en el centro de la innovación global. Las baterías concentraron el 40% de todas las patentes de energía en 2023, y los datos preliminares de 2024 y 2025 apuntan a un crecimiento adicional.
China, Corea y Japón siguen siendo los principales polos de patentes de baterías de iones de litio, con un fuerte aumento de la participación china en la última década. En energía solar, la oleada de patentes se ha desplazado hacia las células solares de perovskita, que ya aportan más del 70% de las patentes de células solares por tipo de material, mostrando cómo la innovación energética redefine segmentos clave del sector.
Financiación y competitividad industrial
Las evaluaciones de programas públicos de I+D de largo recorrido indican que los beneficios económicos pueden superar los costes iniciales gracias a ahorros de combustible, equipos más baratos y un tejido industrial más robusto. Pese a ello, las tendencias de financiación atraviesan una fase de transición. El gasto público en I+D energética en 2025 se estimó en 55.000 millones de dólares a escala mundial, un 2% menos que en el año anterior.
La inversión de capital riesgo en empresas emergentes de tecnología energética encadenó su tercer descenso consecutivo hasta 27.000 millones de dólares en 2025. El informe atribuye este repliegue al aumento de las tasas de interés, la incertidumbre macroeconómica y la fuerte competencia de las empresas de inteligencia artificial. La cuota de la IA en la financiación global de capital riesgo subió hasta casi el 30% en 2025.
Según el informe, la financiación para la energía geotérmica, la eliminación de dióxido de carbono y la industria de bajas emisiones ha experimentado un fuerte aumento desde 2021. China continúa expandiendo su presencia en la I+D corporativa y las patentes, especialmente en almacenamiento de energía y eficiencia industrial, con un marcado aumento de las solicitudes internacionales de patentes en los últimos años.
En Europa, la intensidad de la I+D pública en energía alcanza cerca del 0,08% del PIB. Estados Unidos concentra casi la mitad del capital riesgo energético en 2025 y mantiene una base amplia de tecnologías, mientras Japón conserva una elevada especialización en baterías y avanza en energía solar de perovskita. Según el informe, si bien las prioridades pueden cambiar, la necesidad de un apoyo sostenido y estratégico a la innovación energética sigue siendo sólida. Dado que la innovación energética se está volviendo cada vez más fundamental para las economías modernas, la evidencia demuestra que puede generar beneficios económicos y de seguridad transformadores a lo largo de décadas.
