La Comisión Europea ha puesto en marcha una consulta pública abierta de 12 semanas y una convocatoria de aportaciones de cuatro semanas para definir las normas de eficiencia energética de la UE para la próxima década. La propuesta legislativa para el marco de eficiencia energética posterior a 2030 está prevista para el último trimestre de 2026. Las contribuciones de estos dos procesos servirán para preparar dicha propuesta. La consulta pública estará abierta hasta el 12 de junio de 2026 y la convocatoria de aportaciones finalizará el 16 de abril de 2026.
La eficiencia energética es un pilar central del marco energético y climático de la UE, además de ser una política clave para lograr el ahorro de energía, mejorar la asequibilidad y reforzar la competitividad y resiliencia de la economía europea en su camino hacia la neutralidad climática. En el contexto actual del mercado energético, aumentar la eficiencia energética es también una forma importante de reducir la dependencia de la UE de los combustibles fósiles importados.
Marco de eficiencia energética posterior a 2030
La Directiva de Eficiencia Energética, adoptada inicialmente en 2012 y modificada después en varias ocasiones, ha contribuido hasta ahora a rebajar el consumo energético en la UE, reforzar la seguridad del suministro y apoyar los objetivos climáticos y energéticos fijados para 2030. No obstante, las evaluaciones más recientes indican que el sistema debe adaptarse para seguir siendo útil ante los cambios tecnológicos y geopolíticos.
La normativa vigente establece una arquitectura amplia para impulsar la eficiencia energética en toda la UE. Entre sus instrumentos principales figuran objetivos vinculantes a escala europea, contribuciones nacionales, sistemas de obligaciones de eficiencia energética, exigencias de liderazgo del sector público y medidas destinadas a que consumidores y empresas mejoren su rendimiento energético.
El futuro marco posterior a 2030 estará alineado con las prioridades estratégicas europeas. La revisión prestará atención a la reducción de los costes energéticos, al apoyo a la productividad industrial y al refuerzo de la resiliencia y la flexibilidad del sistema energético europeo. También analizará fórmulas para simplificar disposiciones ya existentes, reducir cargas administrativas y hacer más coherente y eficaz la aplicación de las normas.
Este ejercicio de consulta pública se desarrolla al mismo tiempo que otro proceso orientado a una actualización semejante del marco jurídico de las energías renovables. Además, llega después de una iniciativa comparable sobre la llamada regulación de gobernanza más allá de 2030.
Entre las actuaciones adicionales previstas figuran medidas para simplificar parte de las reglas de eficiencia energética y de diseño ecológico aplicables a productos energéticos, así como el desarrollo de infraestructuras y mercados para el transporte de CO₂.
