Entrevista a Benito Mediero Lozano, director del área de Smart Technologies de ista España

La mejora de la eficiencia energética en edificios existentes exige relacionar los datos de consumo con el funcionamiento de las instalaciones y sus necesidades de uso. En esta entrevista con ESEFICIENCIA, Benito Mediero Lozano, director del área de Smart Technologies de ista España, analiza cómo los sistemas de gestión de edificios (BMS) permiten actuar sobre los equipos ya instalados.

Mediero explica la integración de datos de climatización, energía y ocupación para ajustar la operación del edificio. También aborda las aplicaciones de la inteligencia artificial y su papel en la coordinación de bombas de calor, generación fotovoltaica, almacenamiento y recarga de vehículos eléctricos.

Benito Mediero Lozano analiza el papel de los BMS y la inteligencia artificial en la gestión energética de los edificios.

ESEFICIENCIA: La gestión de los edificios está evolucionando desde la simple monitorización de consumos hacia sistemas capaces de integrar información, controlar instalaciones y facilitar una gestión más eficiente. ¿Cómo ha cambiado en los últimos años la forma de gestionar los edificios y qué papel juega actualmente un BMS?

Benito Mediero Lozano: La creciente necesidad de mejorar la eficiencia energética, reducir emisiones y optimizar la operación de los edificios ha impulsado una profunda transformación en la forma de gestionarlos. Hoy el objetivo no es solo saber qué está ocurriendo en una instalación, sino optimizar continuamente su funcionamiento para reducir costes energéticos, disminuir emisiones y mejorar el confort de los usuarios.

En este contexto, el BMS ha pasado de ser una herramienta de supervisión a convertirse en el cerebro del edificio. Integra información de distintos sistemas, facilita la toma de decisiones y permite adaptar la operación de las instalaciones a las necesidades reales de cada momento. Además, gracias a la analítica avanzada y la inteligencia artificial, es capaz de detectar ineficiencias, anticipar incidencias y maximizar la eficiencia energética.

El mayor potencial lo encontramos en los edificios existentes. Hoy es posible modernizar instalaciones y obtener ahorros significativos mediante la digitalización, la integración de sistemas y la optimización de su operación, sin necesidad de acometer grandes reformas ni realizar inversiones elevadas en la sustitución de equipos. Esa capacidad de aprovechar la infraestructura existente y transformarla en un edificio más eficiente, sostenible y confortable es uno de los grandes valores que aporta actualmente un BMS.

ESEFICIENCIA: Cuando hablamos de una gestión más eficiente en los edificios ¿qué papel juegan las instalaciones existentes? ¿Es necesario renovarlas por completo?

Benito Mediero Lozano: Las instalaciones existentes son clave, ya que es en ellas donde se encuentra gran parte del potencial de ahorro energético. Además, la mayor parte de los edificios que utilizaremos en las próximas décadas ya están construidos, por lo que su modernización será fundamental para avanzar en eficiencia y descarbonización.

Afortunadamente, mejorar la eficiencia de un edificio no implica necesariamente renovar por completo sus instalaciones. Ese enfoque puede tener sentido en proyectos de nueva construcción, pero en el parque existente el verdadero reto es aprovechar y optimizar los activos ya disponibles. Hoy es posible actuar sobre prácticamente cualquier tipo de instalación existente mediante la digitalización, la integración de sistemas y la optimización de su operación.

Gracias a soluciones como los BMS, la analítica avanzada o la inteligencia artificial, se pueden conseguir ahorros significativos, reducir emisiones y mejorar el confort sin acometer grandes reformas ni realizar inversiones elevadas. Además, muchas de estas actuaciones pueden acogerse a mecanismos de incentivación y bonificación, lo que mejora aún más su rentabilidad y acelera su implantación.

En muchos casos, el mayor potencial de mejora no está en sustituir equipos, sino en hacer que las instalaciones existentes funcionen de una forma más inteligente y eficiente.

ESEFICIENCIA: Las necesidades de gestión no son las mismas en una comunidad residencial, un edificio de oficinas, un centro comercial o una instalación industrial. ¿Qué diferencias existen en cuanto gestión, optimización y control de las instalaciones en estos entornos?

La optimización de la calefacción centralizada mediante HeatPilot es una de las aplicaciones que aborda el entrevistado para mejorar la eficiencia de los edificios residenciales.

Benito Mediero Lozano: Aunque cada tipología de edificio tiene necesidades y prioridades diferentes, todas comparten un objetivo común: mejorar la eficiencia energética, reducir costes operativos, reducir emisiones y garantizar el confort de los usuarios.

La diferencia radica en cómo se alcanzan esos objetivos. En una comunidad residencial el foco puede estar en la optimización de la calefacción centralizada, por ejemplo, utilizando nuestra solución HeatPilot; en oficinas, en adaptar la climatización y ventilación a la ocupación real; en centros comerciales, en equilibrar confort y consumo energético; y en entornos industriales, en maximizar la eficiencia de los procesos y la continuidad operativa.

Para cada caso existen soluciones específicas, pero todas parten de una misma necesidad: disponer de información fiable sobre el comportamiento de las instalaciones. En este sentido, los sistemas BMS constituyen la base sobre la que se apoyan las distintas estrategias de optimización, integrando datos, facilitando la toma de decisiones y permitiendo adaptar la operación de cada edificio a sus necesidades reales.

Además, prácticamente cualquier tipo de instalación es susceptible de mejorar su rendimiento mediante la incorporación de un BMS y herramientas avanzadas de gestión. Por ejemplo, en instalaciones donde el sistema de control existente no gestiona adecuadamente el funcionamiento de una enfriadora con recuperación de calor, la integración en un BMS y la optimización de su estrategia de funcionamiento permiten mejorar el rendimiento global de la producción térmica y de toda la instalación. En casos como éste, es posible alcanzar reducciones del consumo de gas cercanas al 20%, sin necesidad de sustituir los equipos principales. A ello se suma que muchas de estas actuaciones pueden acogerse a mecanismos de incentivación y bonificación, mejorando aún más su rentabilidad.

ESEFICIENCIA: Disponer de datos es cada vez más sencillo, pero medir por sí solo no garantiza una mejora de la eficiencia. ¿Cómo debe evolucionar la gestión para convertir los datos en información útil y, sobre todo, en decisiones y acciones concretas?

Benito Mediero Lozano: La disponibilidad de datos fiables sigue siendo la base de cualquier estrategia de eficiencia energética. Antes de optimizar, es necesario conocer cómo se comporta el edificio y sus instalaciones, por lo que la captación y calidad de la información continúan siendo una parte fundamental del proceso.

Una vez obtenidos esos datos, el verdadero valor está en convertirlos en decisiones que permitan optimizar el funcionamiento del edificio. Para ello es necesario pasar de la monitorización a la gestión inteligente, integrando la información de los distintos sistemas y utilizando analítica avanzada e inteligencia artificial para identificar ineficiencias, anticipar incidencias y detectar oportunidades de ahorro.

En este proceso, los sistemas BMS son fundamentales, ya que transforman la información de las instalaciones en acciones concretas que reducen consumos, emisiones y costes operativos, manteniendo el confort de los usuarios.

ESEFICIENCIA: ¿Qué variables y sistemas debería ser capaz de monitorizar y controlar un BMS para ofrecer una visión realmente completa del funcionamiento de un edificio y detectar oportunidades de mejora?

Benito Mediero Lozano: Un BMS debe ser capaz de ofrecer una visión global del comportamiento del edificio, integrando información de los principales sistemas que influyen en su consumo y operación. Esto incluye instalaciones de climatización, producción térmica, consumo eléctrico, calidad ambiental interior, ventilación, iluminación, energías renovables, puntos de recarga de vehículo eléctrico o sistemas de ocupación.

Sin embargo, más importante que la cantidad de variables monitorizadas es la capacidad de relacionarlas entre sí. Solo así es posible entender cómo se comporta realmente el edificio, identificar ineficiencias y detectar oportunidades de mejora.

El objetivo final no es disponer de más datos, sino de una visión unificada que permita optimizar consumos, reducir emisiones, mejorar el confort y obtener el máximo rendimiento de las instalaciones existentes.

ESEFICIENCIA: Cada vez existen más equipos, sensores y sistemas conectados dentro de un edificio. ¿Hasta qué punto la integración de toda esta información es clave para conseguir una gestión energética más eficiente y una visión global de las instalaciones?

Benito Mediero Lozano: La integración es clave y, de hecho, es la que permite convertir los datos en valor. No se trata de disponer de más información, sino de ser capaces de relacionar los datos procedentes de los distintos sistemas del edificio para comprender realmente su comportamiento.

Un BMS debe actuar como esa capa de integración que unifica información de climatización, producción térmica, energía, ocupación o calidad ambiental, entre otros. Solo con una visión global es posible identificar ineficiencias, detectar oportunidades de ahorro y tomar decisiones que mejoren simultáneamente la eficiencia energética, la sostenibilidad y el confort.

ESEFICIENCIA: La inteligencia artificial está entrando también en la gestión de edificios. ¿Qué aplicaciones puede tener la IA en ámbitos como la optimización energética, la detección de anomalías, el mantenimiento predictivo o la anticipación de las necesidades del edificio?

Benito Mediero Lozano: La inteligencia artificial permite extraer valor de los datos que generan los edificios y, integrada en el BMS, aporta una capa de inteligencia capaz de identificar patrones, anticipar comportamientos y optimizar continuamente la operación de las instalaciones.

Su impacto más evidente y cercano se verá en la gestión de sistemas de producción híbridos y electrificados. A medida que convivan bombas de calor, sistemas convencionales, energía fotovoltaica, almacenamiento y recarga de vehículo eléctrico, la IA permitirá decidir en cada momento qué recursos utilizar para maximizar la eficiencia energética, reducir costes y minimizar emisiones.

En definitiva, el BMS aporta la visión global del edificio y la IA la capacidad de transformar esa información en decisiones que mejoran la eficiencia, la sostenibilidad y el confort de los usuarios.

ESEFICIENCIA: ¿Qué tendencias tecnológicas marcarán la evolución de los sistemas de gestión y control de edificios en los próximos años?

Benito Mediero Lozano: La evolución de los sistemas de gestión de edificios estará marcada por la integración de sistemas, la inteligencia artificial y la electrificación de las instalaciones.

Los BMS evolucionarán hacia plataformas abiertas capaces de integrar climatización, energía, renovables, almacenamiento y recarga de vehículo eléctrico en una única capa de gestión. Al mismo tiempo, la IA permitirá optimizar consumos, anticipar incidencias y automatizar decisiones operativas.

En este contexto, el BMS será una pieza clave para coordinar los recursos energéticos del edificio y maximizar su eficiencia, avanzando hacia edificios cada vez más inteligentes, conectados y sostenibles.

 

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