El Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea ha publicado el informe ‘Evaluación del impacto de la eficiencia energética en el consumo energético en la UE en 2010-2023: un análisis de descomposición del índice’, donde analiza cómo ha evolucionado el consumo de energía primaria y final en los 27 Estados miembros en dicho periodo de tiempo, con el fin de realizar un seguimiento y comprender el progreso hacia los objetivos de eficiencia energética de 2030. Los resultados sugieren importantes ganancias de eficiencia energética entre 2010 y 2023, sin las cuales el progreso logrado hacia los objetivos de eficiencia energética de la UE para 2030 habría sido difícil de alcanzar.
La evaluación del consumo de energía en la UE distingue entre factores vinculados a mejoras de eficiencia y otros elementos que también condicionan la demanda energética. En este marco, el análisis del periodo 2010-2023 muestra que los progresos en eficiencia energética han generado ganancias significativas, que habrían sido difíciles de lograr solo con políticas convencionales de reducción de consumo.
Para comprender las últimas tendencias de consumo de energía en la UE, el estudio aplica el método Logarithmic-Mean Divisia Index (LMDI). Esta metodología permite descomponer los cambios en el consumo de energía total y sectorial en la UE y en cada Estado miembro, identificando la contribución relativa de la actividad económica, la demografía, la productividad, los estilos de vida y las variaciones meteorológicas.
Impacto de la eficiencia energética en el consumo
Los datos del informe subrayan que entre 2010 y 2023 el consumo combinado de energía primaria de la UE cayó un 17,1%. Al considerar la descomposición de los cambios en el consumo de energía primaria durante este período, se observó que la menor demanda final de energía fue el factor explicativo más decisivo detrás de la disminución del consumo de energía primaria (-11%), seguida de las mejoras en eficiencia en la transformación (-8%). Por el contrario, los sistemas de distribución y del propio sector energético aumentaron ligeramente en el mismo período (+1,1%).
Los sectores productivos de la economía (industria, servicios y agricultura), que representan más del 39% del consumo total de energía final, siguieron una tendencia decreciente en el consumo de energía entre 2010 y 2023, con una caída total equivalente al 13,7%. La industria experimentó la disminución más pequeña (-12,4%), seguida del sector servicios (-19,2%), mientras que la agricultura registró un aumento del +4%.
En cuanto al sector residencial (correspondiente al 24,5% del consumo total de energía final), los resultados mostraron el impacto decisivo de las fluctuaciones climáticas, la riqueza y la intensidad en el consumo energético total de este sector.
El análisis ha permitido extraer algunas conclusiones útiles para los responsables de la toma de decisiones. Si bien se alcanzaron los objetivos de eficiencia energética de 2020, los resultados de 2021 mostraron una recuperación. Sin embargo, 2022 volvió a ser un año de disminución del consumo, tendencia que se confirmó en 2023. Factores externos importantes contribuyeron a esta tendencia: los precios de la energía excepcionalmente altos.
Los resultados generales ofrecen información valiosa sobre los factores que subyacen a las tendencias recientes de consumo, tanto a nivel de la UE como de los Estados miembros. Sin embargo, este estudio también ha puesto de relieve la necesidad de una mayor investigación para proporcionar un análisis más exhaustivo.
