El proyecto nacional Moneflex tiene como objetivo demostrar cómo la flexibilidad energética puede convertir a las empresas industriales en agentes activos del mercado, permitiéndoles ahorrar y a la vez generar ingresos adicionales. Este proyecto de innovación combina inteligencia artificial (IA) y gemelos digitales para optimizar el consumo de las cámaras frigoríficas y mejorar la competitividad del sector.
Respaldado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y financiado con unos 630.000 euros de fondos Next Generation, el proyecto está liderado por Voltiva Energy en colaboración con el centro tecnológico Circe. Esta iniciativa de flexibilidad energética busca optimizar el consumo eléctrico de los centros productivos, aumentar su eficiencia y favorecer una gestión más inteligente de la demanda.
Moneflex y la flexibilidad energética en industrias
La industria agroalimentaria española requiere de grandes cantidades de energía para mantener sus procesos productivos, lo que convierte a la factura eléctrica en uno de sus mayores costes operativos. En este contexto surge Moneflex. La solución desarrollada por el proyecto permitirá a las industrias aprovechar al máximo la flexibilidad energética.
A través de una plataforma IoT y sistemas de submetering, Moneflex monitoriza las temperaturas y el gasto en tiempo real para operar bajo dos modalidades: Ahorro mediante Flexibilidad Implícita, donde el sistema programa su funcionamiento para minimizar el coste energético según los precios del mercado; e Ingresos mediante Flexibilidad Explícita, en este caso, la plataforma prepara a la industria para interactuar con la red eléctrica nacional. El sistema permite a la empresa reducir su demanda energética en momentos de saturación a cambio de una remuneración económica.
La tecnología Moneflex se está testando en una empresa especializada en frío industrial con una instalación fotovoltaica de 600 kW. Este piloto permite comprobar cómo la plataforma optimiza el consumo en tiempo real, validando el ahorro de costes y la capacidad de la planta para generar ingresos adicionales mediante su participación en la red eléctrica.
El proyecto se encuentra actualmente en fase de desarrollo, pero las estimaciones iniciales prevén que la solución pueda reducir los costes energéticos entre un 8% y un 12% en proyectos tipo, desplazar hasta un 60% de las cargas eléctricas hacia los periodos de menor precio y evitar la emisión de más de 330 toneladas de CO₂ al año gracias a la optimización del consumo.
