Reducir emisiones en industrias de alto consumo energético requiere transformar el sector, según la AEMA

Las emisiones de las industrias de alto consumo energético en Europa han caído con fuerza en las últimas dos décadas, pero el ritmo de reducción se ha frenado y los costes sanitarios de la contaminación siguen siendo elevados. Así lo señala un nuevo informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), que subraya que, para lograr mayores reducciones de emisiones y contaminación, se requerirá una transformación industrial más profunda, junto con la plena aplicación de la legislación ambiental vigente de la UE.

El informe destaca la transformación industrial como clave para reducir aún más las emisiones y la contaminación en industrias europeas de alto consumo energético.

Bajo el título ‘Contaminación cero, descarbonización y economía circular en industrias de alto consumo energético’, el informe analiza las tendencias a largo plazo en emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes atmosféricos, reducciones proyectadas de emisiones de contaminantes atmosféricos y se describen vías que podrían impulsar un mayor progreso.

Según el documento, las industrias con un alto consumo energético representan alrededor del 27% de las emisiones industriales de gases de efecto invernadero de la UE y una gran proporción de contaminantes atmosféricos clave, como los óxidos de azufre (SOx) y los óxidos de nitrógeno (NOx).

Emisiones y sectores de alto consumo energético

Las estimaciones del informe calculan que los costes externos de la contaminación generada por estas industrias ascienden todavía a unos 73.000 millones de euros anuales. Impulsar la transformación industrial hacia la descarbonización, la prevención de la contaminación y mayores niveles de circularidad generaría beneficios combinados para el clima, el medio ambiente y la salud pública, además de reducir costes para la sociedad y reforzar la competitividad europea.

Durante las últimas dos décadas, las emisiones de gases de efecto invernadero de estas actividades disminuyeron en torno a un 42%. En paralelo, se registraron descensos importantes de contaminantes atmosféricos: dioxinas (63%), níquel (64%) y NOx (55%). Aunque el valor añadido bruto (GVA) agregado de estos sectores se mantuvo globalmente estable, el documento apunta que los recortes de emisiones más marcados tras 2020 coinciden con una caída del GVA, lo que sugiere un peso creciente de cambios estructurales en la economía junto a las mejoras tecnológicas.

El estudio se centra en sectores de alto consumo energético como hierro y acero, cemento y cal, aluminio, pasta y papel, vidrio y arcilla, además de la industria química. En conjunto, estas industrias superan el 60% del consumo total de energía del sector manufacturero europeo, lo que ha agravado su pérdida de competitividad durante la crisis energética de la UE. A ello se suman la debilidad de la demanda y la sobrecapacidad global en ámbitos como el acero. En la UE, el precio de la electricidad sigue siendo entre dos y cuatro veces superior al que afrontan sus principales socios comerciales.

El informe concluye que avanzar en la reducción de emisiones dependerá de aplicar plenamente la legislación ambiental y climática vigente en la UE, junto con cambios más profundos en los procesos industriales con altas emisiones. El análisis se enmarca en el contexto del Pacto Industrial Limpio de la UE, orientado a acelerar la transformación industrial y a la vez impulsar una competitividad sostenible.

Vías de transformación industrial

El documento identifica vías clave, como la electrificación, la adopción de materias primas y materiales alternativos, y el uso ampliado de materias primas secundarias. Estas opciones pueden aportar beneficios conjuntos en prevención de la contaminación, mitigación climática y reducción del uso de recursos y dependencias externas. Al mismo tiempo, destaca que las diferentes vías de transformación industrial pueden implicar compensaciones entre los objetivos de las políticas ambientales, lo que subraya la necesidad de enfoques cuidadosos y específicos para cada sector.

Comprender estas interacciones es clave para orientar inversiones y decisiones políticas hacia las opciones de reducción de emisiones de menor coste posible. Una visión integrada podría ampliarse aún más al determinar los criterios de financiación de proyectos, desarrollar nuevos marcos para la concesión de permisos o establecer estándares de sostenibilidad y criterios de adquisición para productos como el acero de bajas emisiones.

 
 
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